México alcanzó 47,8 millones de turistas internacionales en 2025, superando su marca anterior, mientras Estados Unidos registró 68,3 millones de visitantes y una caída cercana al 6 %, equivalente a casi cuatro millones menos. Los datos provienen de Sectur, DataTur e INEGI para México, y del Departamento de Comercio estadounidense junto con estimaciones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo para el país vecino. El crecimiento mexicano fue del 6,1 % en llegadas y del 6,2 % en ingresos, que totalizaron 34 992 millones de dólares, aunque el gasto promedio por visitante descendió un 6,6 %.
El reportaje del New York Times atribuye parte del contraste a las políticas migratorias endurecidas bajo la administración Trump, pero el análisis de los flujos revela que la migración no explica por sí sola el comportamiento de los mercados. El turismo aéreo mexicano creció apenas un 0,5 %, lo que indica que el aumento total se concentró en visitantes terrestres y de cruceros, segmentos más sensibles a precios y percepciones inmediatas.
Impacto en aerolíneas, hoteles y trabajadores del sector
Las rutas aéreas reflejan el reajuste con claridad: Toronto-Cancún superó a Dallas-Cancún como conexión internacional más transitada hacia México, mientras varias rutas desde ciudades estadounidenses perdieron frecuencia. Las aerolíneas mexicanas y canadienses captaron parte del tráfico desviado, pero las estadounidenses enfrentan menor ocupación en vuelos hacia el sur. Hoteles en destinos de playa mexicanos reportaron ocupaciones más altas en temporada baja, aunque el menor gasto promedio obliga a revisar estrategias de precios y paquetes.
Los trabajadores del sector turístico en ambos países perciben efectos desiguales. En México, el aumento de visitantes canadienses (11 % por vía aérea según DataTur) generó empleos estacionales adicionales en Quintana Roo y Baja California Sur. En Estados Unidos, la reducción de llegadas latinoamericanas afectó principalmente a ciudades como Miami, Nueva York y Los Ángeles, donde hoteles y restaurantes dependen de turistas de corta estancia procedentes de Colombia y México.

Tres perspectivas originales sobre el desplazamiento de flujos
Primero, la percepción de dificultad de entrada actúa como factor multiplicador más allá de las medidas concretas. El programa de fianzas migratorias de hasta 15 000 dólares solo aplica a solicitantes de nacionalidades específicas en visas B1 y B2, según el Departamento de Estado. Sin embargo, la difusión de estos requisitos en redes y medios genera una imagen generalizada de mayor costo y riesgo para cualquier viajero latinoamericano, incluso aquellos no sujetos a la fianza. Esta percepción explica por qué algunos colombianos y canadienses optaron por México durante el Mundial 2026 pese a que el evento aún estaba en fase de octavos de final en territorio mexicano.
Segundo, el mercado canadiense funciona como termómetro adelantado de cambios estructurales. El incremento del 9 % en visitantes canadienses reportado por la secretaria Josefina Rodríguez Zamora coincide con la simplificación de procesos de entrada para colombianos, que redujo rechazos de visa del 8 % al 2 %. Ambos movimientos muestran que México está captando viajeros que antes combinaban visitas a Estados Unidos y México en un solo viaje; ahora eligen destinos donde el ingreso resulta más predecible y menos costoso.
Tercero, el Mundial 2026 representa una ventana limitada que no sustituye una estrategia sostenida. Enrique de la Madrid estimó que México necesitaría atraer 12 millones de turistas adicionales anuales para desplazar a Italia o Turquía del quinto lugar mundial. Los 5,5 millones de visitantes proyectados para las seis semanas del torneo apenas cubren una fracción de esa meta y dependen de que los asistentes regresen en años posteriores, algo que requiere mejoras en conectividad, seguridad percibida e infraestructura más allá de los estadios.
Perspectivas de los distintos actores y puntos de fricción
El gobierno de Claudia Sheinbaum ve el ascenso al quinto lugar como objetivo sexenal ambicioso. Las autoridades destacan la simplificación de trámites para colombianos y el crecimiento canadiense como pruebas de que políticas activas pueden contrarrestar la imagen negativa asociada a la violencia en ciertas zonas. Sin embargo, grupos hoteleros independientes señalan que el gasto promedio a la baja reduce márgenes y dificulta inversiones en renovación de instalaciones.
Desde Estados Unidos, la oficina de turismo del Departamento de Comercio reconoce que factores económicos y de tipo de cambio también influyen, aunque el Times enfatiza el endurecimiento migratorio. Analistas del WTTC advierten que una recuperación rápida del flujo latinoamericano hacia Estados Unidos dependerá de que se modere la percepción de inseguridad jurídica para los visitantes, no solo de cambios en las tarifas aéreas.
Tendencias futuras y riesgos estructurales
Si México mantiene el ritmo de crecimiento de 2025 durante los próximos tres años y logra estabilizar el turismo aéreo, podría acercarse al quinto lugar antes de 2030. No obstante, la dependencia de mercados cercanos como Canadá y Colombia introduce vulnerabilidad: una recesión canadiense o un deterioro de relaciones bilaterales con Colombia revertiría parte del avance. Además, la caída del gasto promedio sugiere que el país atrae más visitantes de menor poder adquisitivo, un patrón que complica el objetivo de aumentar ingresos totales sin elevar el volumen indefinidamente.
El principal riesgo sigue siendo la seguridad. Episodios de violencia vinculados al crimen organizado en regiones no turísticas pueden extenderse por contagio mediático a destinos consolidados. Para evitarlo, se requiere una estrategia de comunicación diferenciada por mercado emisor y una coordinación más estrecha entre autoridades federales y estatales que garantice que los datos de criminalidad no distorsionen la percepción de Cancún, Los Cabos o la Ciudad de México.
En última instancia, el contraste entre ambos países en 2025 ilustra cómo decisiones políticas y percepciones de trato al visitante reconfiguran mapas de rutas y gasto en Norteamérica más rápido de lo que las cifras agregadas sugieren. El desafío para México radica en convertir el impulso actual en crecimiento sostenido del gasto y la estancia, en lugar de limitarse a sumar llegadas.
