El Tren Maya recibió 418 millones de pesos en subsidios, aportaciones y transferencias federales entre abril y junio, 11% más que en el mismo periodo de 2025. Pese al aumento de recursos públicos, el proyecto reportó una pérdida de 850 millones de pesos, frente a una ganancia de mil 68 millones registrada un año antes.
El deterioro refleja que el crecimiento del financiamiento oficial no se ha traducido en una mejora operativa. Los ingresos por boletos y servicios sumaron apenas 118 millones de pesos, una disminución anual de 4%. La expectativa de que el Mundial de Futbol impulsara la demanda tampoco produjo una recuperación significativa.

La carga, condición para alcanzar el equilibrio
Especialistas consultados advierten que el tren enfrenta un problema estructural: el servicio de pasajeros no genera ingresos suficientes para sostener su operación ni recuperar las inversiones realizadas. Juan Carlos Machorro, experto en infraestructura, considera indispensable que el transporte de carga entre plenamente en funcionamiento, un cambio respecto de la concepción original del proyecto y una condición que el propio gobierno vincula con el equilibrio financiero previsto para 2030.
Gerardo Herrera, académico de la Universidad Iberoamericana, atribuye parte de las dificultades a una planeación incompleta. La construcción comenzó sin todos los estudios técnicos necesarios y, según el especialista, la falta de información pública ha limitado la evaluación de costos, avances y perspectivas financieras. Esa debilidad institucional puede traducirse en sobrecostos y en una dependencia creciente del presupuesto federal.
La puesta en marcha del segmento de carga tampoco garantiza por sí sola una mejora. Herrera advierte que podría elevar los gastos antes de generar ingresos, mientras persiste la insuficiencia de datos para medir su desempeño. Así, el Tren Maya enfrenta una doble presión: una demanda de pasajeros estancada y un modelo de negocio que depende de una operación de carga todavía incompleta. El gobierno evalúa actualmente su eficiencia operativa y la percepción pública, en un intento por identificar riesgos que comprometan su funcionamiento.
