El economista Luis de la Calle recordó que China adoptó el modelo maquilador mexicano hace tres décadas y lo perfeccionó en Shanghái. Tres décadas después, el presidente López Obrador propuso en 2020 abandonar el PIB para medir la “felicidad del pueblo”, inspirado en Bután y su Felicidad Interna Bruta elevada a rango constitucional.
Indicadores complementarios
Bután, con menos de una centésima parte de la población mexicana, sigue siendo el único caso donde este índice reemplaza al PIB. La mayoría de países lo usan solo como complemento. Comparar utilidades entre personas resulta problemático, como demuestran ejemplos de consumo marginal: el primer chocolate genera alto placer, pero el sexto produce saciedad y costos.

La presidenta Sheinbaum señaló el 25 de junio que el PIB no basta y deben incluirse distribución de riqueza y reducción de desigualdad. Sin embargo, la desigualdad permite intercambios voluntarios en mercados; lo relevante para política pública son pobreza, seguridad y protección de propiedad.
Propuesta de medición ampliada
Luis de la Calle y académicos de la UDLAP sugieren medir el Producto Bruto Total (PBT), que incluye insumos intermedios. Este indicador capta mejor la producción de estados como Baja California o Puebla, cuyos bienes se incorporan al PIB de otras regiones. El crecimiento sigue siendo indispensable, pero requiere métricas que reflejen cadenas productivas reales sin sustituir el valor de la producción final.
