Un exempleado de Meta declaró que algunas herramientas de seguridad de Facebook e Instagram estaban “diseñadas para fallar”, durante el segundo día de un juicio en Estados Unidos que podría redefinir la responsabilidad de las plataformas ante la adicción de menores a las redes sociales.
Arturo Bejar, exdirector de ingeniería de la compañía, afirmó que Meta priorizó el tiempo de uso y los ingresos por publicidad sobre la protección de los usuarios. Señaló como ejemplo la función “Take a Break”, lanzada en 2021 para recordar a los usuarios que hicieran pausas, pero configurada como una opción que cada persona debía activar por iniciativa propia.

El diseño, en el centro del litigio
Bejar también cuestionó que las herramientas para limitar el desplazamiento infinito y las notificaciones fueran opcionales. A su juicio, esas decisiones chocan con el funcionamiento de los productos: las notificaciones buscan recuperar la atención del usuario, prolongar su permanencia y aumentar la monetización, no proteger su salud mental.
La coalición de estados acusa a Meta de haber diseñado deliberadamente sus servicios para generar dependencia en niños y adolescentes, recopilar sus datos y ocultar los riesgos al público. La empresa reconoce que algunos usuarios tienen experiencias negativas, pero sostiene que ha desarrollado medidas de protección junto con padres, expertos y autoridades, y niega haber actuado de forma intencionalmente perjudicial.
El caso presenta paralelismos con el litigio contra las tabacaleras que culminó en el acuerdo de 1998. La diferencia decisiva será establecer si las funciones de diseño y las decisiones comerciales de Meta constituyen una práctica dañina para la salud pública o simples opciones de producto. Una derrota podría imponer una sanción de hasta 200.000 millones de dólares y obligar a modificar elementos centrales de su modelo de negocio. Entre los posibles testigos figuran Mark Zuckerberg y Adam Mosseri, aunque California aún no confirma si Zuckerberg declarará.
