El expediente que Mercado Libre presentó ante el Banco Central de la República Argentina en mayo de 2025 cumple ya un año sin resolución. La solicitud formal de licencia bancaria para operar a través de Mercado Pago marca un punto de inflexión en la relación entre la mayor plataforma de comercio electrónico de América Latina y el sistema financiero tradicional. La empresa, valorada en 90.000 millones de dólares, busca consolidar su posición en servicios financieros mientras los bancos locales observan con recelo un proceso que consideran deliberadamente lento.

Durante este período, Mercado Pago ha seguido expandiendo sus operaciones de crédito y captación de fondos sin las restricciones que pesan sobre las entidades reguladas. El crédito otorgado por la fintech creció 87% interanual hasta alcanzar 14.600 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, mientras que la cartera de tarjetas aumentó 104%. Estos números reflejan la capacidad real de intermediación financiera que ya ejerce la compañía, independientemente del estatus de su solicitud.
El peso de la regulación asimétrica
La publicación en mayo de 2026 de un informe propio de 25 páginas titulado “Beyond Banking” expone con claridad la estrategia argumentativa de Mercado Libre. El documento destaca que, a través de Mercado Fondo, la plataforma canalizó rendimientos por más de 3.400 millones de dólares a 20 millones de usuarios argentinos, elevando drásticamente la penetración de cuentas de inversión en el país. Sin embargo, el texto omite que estas operaciones se realizan sin los requisitos de capital, liquidez y gobernanza que exige Basilea III a los bancos.
Desde la perspectiva de las entidades financieras tradicionales, esta situación constituye un arbitraje regulatorio evidente. Si Mercado Pago puede captar depósitos, otorgar créditos y pagar rendimientos sin asumir los costos de supervisión y provisiones que enfrentan los bancos, la competencia no ocurre en igualdad de condiciones. El argumento de que la regulación protege al depositante cobra fuerza cuando se observa que cualquier quiebra o problema de liquidez en la fintech afectaría a millones de usuarios sin el colchón de garantías que ofrece el sistema bancario formal.
Perspectivas contrapuestas entre actores del sector
Los bancos sostienen que Mercado Libre busca mantener las ventajas de operar como entidad no bancaria mientras presiona por eliminar restricciones específicas, como la imposibilidad de acreditar salarios. En cambio, la compañía argumenta que las normas actuales generan un “efecto de anclaje” que beneficia a las instituciones establecidas. Ambas posiciones contienen elementos de verdad, pero el análisis más relevante radica en cómo esta tensión redefine los límites entre fintech y banca tradicional.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires abrió en mayo una investigación por presuntas cláusulas abusivas en los contratos de Mercado Pago, con posibles multas de hasta 1.800 millones de pesos. Paralelamente, persisten las denuncias cruzadas ante la Autoridad Nacional de la Competencia entre la fintech y la billetera MODO de los bancos. Estos conflictos regulatorios y judiciales ilustran que la discusión sobre la licencia bancaria trasciende el ámbito técnico y se inserta en una disputa más amplia por el control de los flujos de pago y ahorro de la población.
Riesgos sistémicos y tendencias futuras
Si el BCRA aprueba la licencia en los próximos meses, Mercado Libre deberá constituir provisiones adicionales y cumplir estándares de capital que reducirán su margen operativo, actualmente ya comprimido del 12,9% al 6,9%. Si, por el contrario, el trámite se extiende indefinidamente, el riesgo de que una entidad de semejante escala funcione como shadow banking aumenta. La experiencia internacional muestra que los vacíos regulatorios de este tipo suelen terminar en intervenciones costosas una vez que el tamaño del intermediario no regulado compromete la estabilidad del sistema.
Una tendencia plausible es que otras fintech sigan caminos intermedios, como la adquisición de bancos pequeños ya licenciados, tal como hicieron Ualá y Cocos. Este modelo reduce el tiempo de entrada al sistema regulado y evita el desgaste de un trámite largo desde cero. Para Mercado Libre, sin embargo, la opción de compra implicaría integrar estructuras legacy que su modelo tecnológico busca precisamente evitar.
El escenario más probable para los próximos 18 meses apunta a una resolución parcial: el BCRA podría autorizar operaciones limitadas de depósito y crédito bajo supervisión estricta, sin otorgar la licencia plena de inmediato. Esta solución intermedia permitiría a las autoridades medir el impacto real sobre la competencia y la inclusión financiera antes de definir el marco definitivo que regirá a los grandes jugadores digitales en Argentina.
