La influencia del K-Pop ya no se mide solo en reproducciones, giras o premios. También se refleja en un terreno mucho más amplio y rentable: la moda. Un estudio elaborado por Kaiia identificó a las figuras del género que más inspiran a quienes buscan recrear atuendos, copiar estilos o vestirse como sus artistas favoritos. El análisis combina búsquedas en línea, presencia en Instagram, cobertura en medios especializados y vínculos con firmas de lujo, una combinación que permite observar no solo popularidad, sino también capacidad de arrastre comercial.
La lectura de fondo es clara: en el ecosistema actual del entretenimiento coreano, la imagen pública se ha convertido en una extensión del negocio musical. La ropa, los accesorios y la forma de presentarse en eventos o publicaciones digitales pesan tanto como la canción del momento. Esa lógica explica por qué varias integrantes de BLACKPINK dominan las primeras posiciones, mientras un miembro de BTS se cuela en el tramo alto del listado.

Jennie lidera por alcance y asociación de marca
Jennie encabeza la clasificación con 173,300 búsquedas anuales vinculadas a moda. El dato no sorprende si se observa su posición en el mercado: suma 3.1 millones de seguidores activos en Instagram, aparece en 52,200 artículos de moda en un año y mantiene desde 2019 una relación de embajadora global con Chanel, una alianza que refuerza su perfil como referencia estética más allá de la música. Entre las consultas más repetidas figuran sus atuendos de concierto, con unas 10,700 búsquedas al año.
El estudio señala además que tres de cada diez personas que buscan inspiración para vestirse como una estrella del K-Pop toman a Jennie como referente. Ese nivel de preferencia revela algo más que admiración individual: muestra cómo ciertas figuras concentran el imaginario de aspiración del sector, especialmente cuando logran unir visibilidad masiva, coherencia visual y presencia constante en entornos de lujo. En 2026, además, fue la única artista de K-Pop incluida entre las 100 personas más influyentes de TIME.
BLACKPINK domina los primeros puestos
Lisa ocupa el segundo lugar con 95,000 búsquedas al año relacionadas con su atuendo. Su escala digital es todavía mayor, con 106 millones de seguidores en Instagram, y también lidera entre las primeras posiciones en cobertura mediática, con 80,800 artículos dedicados a su estilo durante el periodo analizado. El volumen de interés confirma que su imagen funciona como un activo propio, capaz de generar conversación incluso fuera de los lanzamientos musicales.
Rosé se sitúa en tercer lugar, con 49,600 búsquedas anuales centradas en recrear su imagen. Como embajadora de Saint Laurent, reunió 58,300 artículos de moda en un año. El estudio destaca que el interés por su estilo se concentra en el conjunto completo, no solo en prendas aisladas, lo que sugiere una influencia más editorial que puntual. Jisoo completa el dominio de BLACKPINK en el cuarto puesto, con 48,100 búsquedas al año y 37,400 artículos de moda, apoyada por su papel como embajadora de Dior.
Que las cuatro integrantes del grupo aparezcan al frente del ranking no es un detalle menor. Refleja una estrategia de posicionamiento que el K-Pop ha perfeccionado durante años: convertir cada aparición pública en una vitrina de estilo. La moda deja de ser un complemento y pasa a formar parte del producto artístico, con un valor medible en búsquedas, menciones y contratos.
BTS y otros nombres amplían el mapa
Jungkook es el primer hombre de la clasificación y aparece en la quinta posición, con 33,500 búsquedas anuales relacionadas con su forma de vestir. El integrante de BTS y embajador de Calvin Klein también registra la tasa de interacción más alta entre los 24 ídolos estudiados, con 25.7%. Ese dato es relevante porque sugiere que, aunque la atención absoluta pueda ser menor que la de algunas figuras femeninas del ranking, su capacidad para movilizar respuesta activa sigue siendo excepcional.
Más abajo figuran Hyunjin, de Stray Kids, en el sexto puesto; Wonyoung, de IVE, en el séptimo; G-Dragon, de BIGBANG, en el octavo; Felix, también de Stray Kids, en el noveno; y Jimin, de BTS, cerrando el top 10. La diversidad de nombres confirma que el interés por la moda K-Pop no depende de una sola generación ni de un único grupo. Hay referentes consolidados y nuevas figuras que conviven en el mismo circuito de consumo visual.
El método del estudio ayuda a interpretar mejor el resultado. Al filtrar búsquedas orientadas específicamente a copiar estilo o recrear atuendos, y no simple popularidad general, el ranking mide un tipo de influencia más preciso: la capacidad de convertir admiración en conducta de consumo. Por eso el listado ofrece una lectura útil para marcas, medios y plataformas digitales. En la práctica, muestra quiénes marcan el paso cuando la estética del K-Pop deja el escenario y entra en el armario global.
