El miércoles la libra esterlina cedió terreno frente al dólar en un contexto marcado por el repunte del crudo y la expectativa de actas restrictivas de la Reserva Federal. El GBP/USD retrocedió hasta 1,3343 mientras el Brent avanzaba casi un 6 % tras los ataques estadounidenses contra Irán. Este movimiento no responde solo a factores técnicos, sino a una recomposición más amplia de las carteras hacia activos refugio.
¿Qué factores explican el repunte del dólar?
Francesco Pesole, de ING, destacó que la inquietud en los mercados de renta variable reforzó el atractivo del billete verde. Al mismo tiempo, el mercado interpreta que el diagrama de puntos de junio podría confirmar una senda más restrictiva, especialmente si el nuevo gobernador Kevin Warsh reitera el compromiso con el control de la inflación. Los futuros de tipos descuentan apenas 35 puntos básicos de recortes hasta diciembre, una cifra que refleja el endurecimiento de las expectativas tras el informe de empleo más débil.
El petróleo actúa como amplificador. El Brent cerca de 79 dólares por barril eleva las preocupaciones inflacionarias en Reino Unido, donde las apuestas a una subida de tipos del Banco de Inglaterra ya descuentan plenamente 25 puntos básicos antes de fin de año. Esta combinación de refugio y presión inflacionaria sitúa a la libra en una posición vulnerable frente al dólar.

La reacción del euro y las voces del BCE
El EUR/USD cayó a 1,1403. Las intervenciones previstas de Nagel, Dolenc, Kocher y Moulin el mismo miércoles generaron escaso movimiento, lo que confirma que el mercado ya ha incorporado un tono más restrictivo por parte del BCE. La confirmación de Marine Le Pen de que se presentará a las presidenciales francesas de 2027 apenas alteró los diferenciales de los bonos OAT frente al Bund, que se mantienen cerca de 80 puntos básicos. Los inversores parecen haber descontado ya una posible victoria del Rassemblement National.
Perspectiva de los gestores de divisas
Desde la óptica de ING, el índice dólar podría oscilar en un rango estrecho a corto plazo, con riesgo alcista hacia 101,50-102,00. Sin embargo, un giro hacia una visión más débil del dólar requeriría datos estadounidenses claramente por debajo de lo esperado o una sorpresa moderada en las actas de la Fed. Ambos escenarios se consideran poco probables en el corto plazo.
Los gestores de carteras europeas observan con atención cómo la prima de riesgo política francesa podría materializarse si las encuestas se deterioran más rápido de lo previsto. Hasta ahora, ING no incorpora esa prima en sus proyecciones para el euro, pero advierte que los riesgos siguen sesgados a la baja.
Impacto en carteras y asignación de activos
Para los fondos de pensiones británicos, el encarecimiento del crudo eleva la factura energética y podría acelerar la demanda de cobertura en libras, presionando aún más el tipo de cambio. Los fondos de cobertura estadounidenses, en cambio, han incrementado posiciones largas en dólar tras el repunte del Brent, apostando a que la Fed mantendrá tipos más altos durante más tiempo.
Las empresas exportadoras europeas ven con preocupación la apreciación del dólar, ya que encarece sus productos en mercados emergentes y reduce márgenes en un entorno de demanda ya debilitada. Por el contrario, las petroleras integradas registran beneficios extraordinarios que compensan parcialmente la debilidad de otras divisiones.
Riesgos y escenarios alternativos
El principal riesgo radica en que las tensiones geopolíticas se prolonguen y mantengan el crudo por encima de 80 dólares durante varios meses. En ese caso, las expectativas de recortes de tipos en Reino Unido podrían retrasarse, pero el dólar seguiría dominando como refugio. Un segundo riesgo es que las actas de la Fed resulten menos restrictivas de lo esperado, aunque el consenso lo considera improbable.
En el escenario base, el GBP/USD se mantendrá en un rango entre 1,32 y 1,35 durante las próximas semanas, con mayor probabilidad de acercarse al límite inferior si los datos de empleo estadounidenses sorprenden al alza. Los inversores deben vigilar de cerca tanto las señales del BCE como la evolución de los precios del crudo para ajustar posiciones antes de que se materialicen nuevos movimientos bruscos.
