Las remesas crecen en dólares, pero pierden capacidad de compra en México

Las remesas enviadas a México mantuvieron en julio una trayectoria positiva en dólares, pero ese avance no se tradujo en un mayor poder adquisitivo para los hogares receptores. Los envíos sumaron 5,571 millones de dólares, un incremento anual de 3%, de acuerdo con cifras de Banco de México. Sin embargo, al descontar la inflación y el efecto del tipo de cambio, el ingreso real disponible para las familias disminuyó de forma relevante.

BBVA México estimó que las remesas cayeron 6.5% anual en términos reales durante julio. Banamex calculó una contracción todavía mayor, de 7.2%, mientras que Valmex Casa de Bolsa la ubicó en 6.7%. Aunque las metodologías pueden diferir en sus ponderaciones, las tres lecturas apuntan a un mismo fenómeno: recibir más dólares no necesariamente significa disponer de más pesos para comprar alimentos, pagar servicios o cubrir gastos escolares.

El tipo de cambio reduce el valor de cada envío

La apreciación del peso frente al dólar ha sido el principal factor detrás de la pérdida de capacidad de compra. Cuando un dólar se cambia por menos pesos, cada remesa recibida rinde menos en moneda nacional, aun si el migrante mantiene o aumenta el monto enviado desde Estados Unidos. A esa conversión menos favorable se suma la inflación interna, que eleva el costo de los bienes y servicios consumidos por las familias receptoras.

La relevancia de esta combinación es mayor en los hogares que dependen de las remesas para gastos corrientes. En muchos municipios, estos recursos no se destinan principalmente al ahorro o a inversiones financieras, sino a consumo cotidiano, salud, educación, vivienda y pago de deudas. Por ello, una reducción real del ingreso remitido puede obligar a ajustar presupuestos incluso cuando los registros bancarios muestran entradas nominales más altas.

Una pérdida acumulada desde el máximo de 2022

BBVA México señaló que, desde el máximo observado en julio de 2022, el flujo de remesas en términos reales se ha reducido 24.8% hasta julio pasado. La cifra describe un deterioro gradual de cuatro años y obliga a distinguir entre el récord nominal de los envíos y su utilidad económica efectiva dentro de México.

El contraste es importante para la lectura de la economía regional. Los montos expresados en dólares siguen cerca de niveles elevados y han encadenado seis meses de crecimiento anual, pero el poder de compra local se ha debilitado. Banamex, por su parte, indicó que el indicador real acumula 14 meses de caídas anuales, una señal de que la presión no responde a un episodio aislado de volatilidad cambiaria.

Resiliencia laboral hispana sostiene los flujos

La evolución de las remesas también está vinculada al mercado laboral estadounidense. Durante julio, 33.5 millones de personas que se autoidentificaron como hispanas o latinas estaban empleadas en Estados Unidos, una cifra superior a la del mes previo y a la registrada en enero de 2025, cuando inició la administración de Donald Trump. No obstante, el dato permaneció por debajo de los niveles observados durante los primeros cinco meses del año.

BBVA destacó que desde enero de 2022 el crecimiento del empleo estadounidense ha sido impulsado principalmente por trabajadores de origen hispano o latino. En contraste, el número de trabajadores no hispanos o latinos alcanzó 128.6 millones en julio, su menor nivel desde febrero de 2022. Esta diferencia ayuda a explicar por qué las remesas conservan una base de resistencia: la población que suele sostener estos envíos continúa teniendo una participación decisiva en el empleo de Estados Unidos.

El reto ya no es sólo enviar más dólares

La fortaleza del empleo hispano reduce el riesgo de una caída abrupta de las remesas, pero no elimina la vulnerabilidad de los hogares mexicanos ante el tipo de cambio y los precios. Si el peso se mantiene relativamente fuerte, el crecimiento moderado de los envíos en dólares tendrá un efecto limitado sobre el consumo interno. Para que las remesas recuperen capacidad de compra se requeriría una combinación de menor inflación, una conversión cambiaria más favorable o un crecimiento de los montos enviados superior al actual.

Valmex consideró que los efectos cambiarios han comenzado a moderarse, aunque advirtió que el peso fuerte y las presiones inflacionarias siguen limitando a las familias receptoras. La perspectiva es que los flujos continúen en niveles altos, pero su impacto social dependerá menos del volumen bruto reportado y más de cuánto pueden adquirir realmente esos recursos al llegar a las comunidades mexicanas.

Una tendencia regional con distintos ritmos

El comportamiento de México forma parte de una dinámica más amplia en América Latina y el Caribe. Durante marzo se registraron los mayores aumentos de remesas en lo que va del año para México, Guatemala, Honduras, Colombia y Brasil. Esa coincidencia confirma que los movimientos laborales y financieros de Estados Unidos siguen siendo determinantes para varias economías de la región. Sin embargo, cada país enfrenta una traducción distinta de esos dólares a bienestar, según su inflación, su moneda y la dependencia de los hogares respecto de este ingreso.

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