Laisha Centeno y el teatro como proyecto de vida en la frontera

San Luis Río Colorado, Sonora. Lo que inició como un taller de teatro a los ocho años se convirtió en el eje central de una trayectoria profesional que abarca actuación, dirección, coreografía, canto y docencia. Casi dos décadas después, Laisha Centeno mantiene una presencia activa en la escena local y nacional, mientras impulsa procesos formativos dirigidos a niñas, niños y jóvenes de la región fronteriza.

La trayectoria de Centeno permite identificar tres momentos decisivos que explican tanto su consolidación individual como el alcance comunitario de su trabajo. El primero ocurrió en el Centro Cultural de San Luis Río Colorado, donde participó en talleres infantiles. El segundo se registró al integrarse al grupo La Bodega, espacio que definió su decisión de profesionalizar la práctica escénica. El tercero corresponde a la obtención del título en Artes Escénicas por la Universidad de Sonora y la posterior combinación de docencia en secundarias, dirección de danza contemporánea, talleres en el IMSS y coreografías para eventos privados.

El primer taller como variable de largo plazo

La participación temprana en un taller estructurado no solo proporcionó habilidades técnicas básicas, sino que estableció un patrón de acompañamiento familiar que permitió sostener la formación durante años. En contextos fronterizos donde las opciones culturales suelen concentrarse en las grandes ciudades, este acceso inicial funcionó como factor diferenciador. Centeno ha señalado que esa preparación infantil fue determinante para reconocer el teatro como opción profesional viable, en lugar de una actividad recreativa pasajera.

La obra Divisoria y la representación de la frontera

En 2023, Centeno escribió, dirigió y protagonizó “Divisoria”, pieza que otorga voz al muro fronterizo para narrar experiencias de migrantes y residentes locales. La obra se presentó posteriormente en distintos foros de Sonora y demuestra cómo el teatro puede transformar un elemento físico de división en dispositivo narrativo. Este enfoque no se limita a la denuncia; incorpora historias cotidianas que conectan ambos lados de la frontera y genera un archivo escénico sobre la vida en la región.

El impacto más medible de su labor aparece en los resultados obtenidos con estudiantes de secundaria. Grupos bajo su dirección han clasificado en tres ocasiones a la etapa estatal de los Encuentros Artísticos y Culturales de Educación Secundaria. En 2024 lograron el primer lugar estatal en danza contemporánea con una coreografía de su autoría. Estos datos indican que la transmisión de metodologías y la continuidad de procesos formativos producen resultados concretos en competencias regionales.

La multiplicación del trabajo docente

Además de la escena profesional, Centeno imparte clases de arte en secundarias, dirige un grupo de danza contemporánea y ofrece talleres en el Centro de Seguridad Social del IMSS. Durante agosto iniciará un nuevo ciclo dirigido a niñas, niños, adolescentes y adultos. Esta agenda simultánea ilustra un modelo de sostenimiento económico que combina contratos públicos, docencia escolar y trabajo independiente. El esquema permite mantener presencia constante en la comunidad sin depender exclusivamente de producciones teatrales de gran formato.

Perspectivas de estudiantes y familias

Para los estudiantes que participan en los talleres, el teatro representa una vía de desarrollo de confianza y habilidades comunicativas que complementan la formación académica tradicional. Padres y madres destacan la posibilidad de que sus hijos accedan a experiencias artísticas locales sin necesidad de trasladarse a ciudades más grandes. Sin embargo, la continuidad de estos programas depende en buena medida de la disponibilidad de espacios como el IMSS y de la capacidad de Centeno para sostener múltiples roles al mismo tiempo.

Riesgos de concentración en figuras individuales

Uno de los riesgos identificables es la alta dependencia de una sola persona para mantener la oferta formativa regular. Si Centeno redujera su carga de trabajo o se trasladara, la ciudad podría enfrentar un vacío temporal en talleres estructurados y en la preparación de grupos para encuentros estatales. La ausencia de estructuras institucionales más amplias, como una escuela de artes escénicas local o un fondo permanente de apoyo municipal, amplifica esta vulnerabilidad.

Tendencias hacia la profesionalización regional

El caso de Centeno anticipa una tendencia en ciudades fronterizas medianas: la formación de profesionales que combinan práctica artística con docencia y gestión comunitaria. Esta combinación permite retener talento local y generar circuitos de intercambio con encuentros nacionales e internacionales, como los realizados en Campeche, Guadalajara y Argentina. El crecimiento de estas trayectorias podría impulsar la creación de redes regionales que reduzcan la migración de artistas hacia las capitales estatales.

La experiencia acumulada desde los ocho años hasta la actualidad muestra que una intervención temprana en artes escénicas puede convertirse en un proyecto de vida sostenible cuando se articula con oportunidades de formación superior y espacios de trabajo comunitario. El reto inmediato radica en institucionalizar parte de estos logros para que el modelo no dependa exclusivamente de trayectorias individuales.

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