La Unión Europea mantiene con China un déficit comercial cercano a los 1.000 millones de euros diarios, según declaró este jueves la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. La cifra concentra la preocupación de Bruselas por una relación económica en la que las importaciones chinas crecen mientras las ventas europeas al mercado chino retroceden. Al inicio de este año, el desequilibrio aumentó otro 10 %, de acuerdo con la intervención de Von der Leyen en un evento empresarial celebrado en Francia.

La evolución de los intercambios ilustra la dimensión del problema señalada por la Comisión. Las importaciones procedentes de China hacia la UE aumentaron un 45 % durante los últimos cinco años, mientras las exportaciones europeas a China están cayendo. Von der Leyen añadió que, por primera vez este año, los 27 Estados miembros de la Unión registran un déficit comercial frente a Pekín. La afirmación sitúa el desequilibrio en todos los mercados nacionales del bloque, no solo en los países con una exposición industrial o comercial mayor.
Dependencia de materias primas y cadenas de suministro
La presidenta de la Comisión vinculó el déficit con la posición de China en segmentos relevantes de las cadenas de suministro europeas. Más de la mitad de la industria de la UE afronta competencia china, indicó, y la cuestión no se limita al precio de los productos. Pekín controla eslabones clave para el abastecimiento europeo, según Von der Leyen, en un contexto en el que la disponibilidad de determinados materiales es importante para sectores industriales y tecnológicos.
La dependencia descrita por Bruselas alcanza más del 80 % en muchas materias primas críticas y llega al 90 % en algunas tierras raras. Estas cifras fueron expuestas por Von der Leyen como parte del diagnóstico sobre los vínculos económicos entre la UE y China. La declaración no precisa qué materiales concretos quedan incluidos en cada porcentaje ni detalla las empresas o actividades afectadas, pero subraya que la preocupación europea abarca tanto el comercio de bienes terminados como el origen de insumos necesarios para su producción.
Un mecanismo para reducir la exposición
La Unión Europea trabaja en la creación de un «instrumento de solidaridad» destinado a respaldar a las empresas que busquen reducir su dependencia de suministros críticos procedentes de China. El mecanismo también pretende protegerlas ante posibles represalias comerciales. Esta iniciativa forma parte de la respuesta del bloque al amplio déficit comercial y a los riesgos asociados a la concentración de determinados suministros, según la información difundida.
La propuesta se plantea mientras aumentan las tensiones comerciales entre Bruselas y Pekín. En el vigesimoprimer paquete de sanciones contra Rusia, la UE incluyó a varias empresas chinas por su presunto apoyo a la economía y a la industria militar rusas. La medida introdujo un nuevo elemento en una relación ya marcada por el desequilibrio comercial y por la preocupación europea sobre sus cadenas de suministro.
Restricciones de Pekín a empresas europeas
China respondió con restricciones contra compañías europeas, entre ellas empresas del sector de defensa y fabricantes de equipos electrónicos y ópticos. El material original no concreta el alcance de esas limitaciones ni identifica a todas las compañías afectadas. La secuencia de sanciones y respuestas comerciales coincide con el esfuerzo de la UE por reforzar su capacidad de reacción ante posibles medidas de Pekín, mientras Von der Leyen advierte de un déficit que continúa ampliándose.
