Las calles de Buñol, en Valencia, quedaron cubiertas de pulpa roja este miércoles 26 de agosto durante La Tomatina 2026, que reunió a más de 22 mil participantes en una batalla de una hora. La celebración utilizó alrededor de 150 mil kilos de tomates, 30 mil más que en la edición de 2025, según RTVE y el Ayuntamiento de Buñol.

La batalla comenzó alrededor de las 12:00 horas, tras el lanzamiento de una carcasa pirotécnica, y finalizó a las 13:00 con una segunda señal. Durante ese intervalo, siete camiones distribuyeron los tomates por las calles del municipio mientras vecinos y visitantes se los arrojaban entre sí.
Los 150 mil kilos, equivalentes a 150 toneladas, procedían de cultivos de Don Benito, en Badajoz. El Ayuntamiento destinó 63 mil euros a su adquisición para esta edición, dentro de un suministro contratado mediante licitación pública para las celebraciones de 2026 y 2027.
Tomates cultivados para la batalla
Los tomates empleados no están destinados al consumo. Se cultivan específicamente para La Tomatina y se seleccionan por su textura, con el objetivo de que sean suficientemente blandos durante los lanzamientos. Las normas de la fiesta establecen que los participantes deben aplastarlos o estrujarlos antes de arrojarlos, mientras que los ejemplares demasiado verdes son descartados.
El acceso estuvo limitado a 22 mil personas para controlar la concentración en las calles. Entre las medidas habituales de protección, los asistentes utilizaron gafas de buceo, gorros de piscina y bolsas de plástico para resguardar teléfonos y otros objetos. Los encargados de lanzar tomates desde los camiones llevaron arneses para prevenir caídas.
Durante la jornada se registró un incidente puntual relacionado con gas pimienta que provocó la dispersión momentánea de un tramo de participantes. La información difundida durante el evento no reportó heridos de gravedad.
Una tradición con proyección internacional
La Tomatina, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2002, atrajo este año a visitantes de países como Estados Unidos, Japón, Italia y Rumanía. Buñol, con una población cercana a nueve mil habitantes, recibe durante la jornada una afluencia muy superior a su población habitual, con impacto en hoteles, restaurantes, comercios y otros negocios locales.
La tradición se remonta a 1945, cuando un altercado durante un desfile de gigantes y cabezudos derivó en el lanzamiento de tomates tomados de un puesto de verduras. La celebración se repitió al año siguiente, fue prohibida durante un periodo y después recuperada. Su difusión creció tras un reportaje emitido por TVE en 1983 dentro de Informe Semanal.
Buñol también organiza desde 2013 una Tomatina infantil, en la que se emplean más de cinco mil kilos de tomate. La próxima edición principal se celebrará en 2027, cuando la fiesta alcanzará su 80.º aniversario; RTVE ha confirmado la preparación de un documental conmemorativo.
