Las exportaciones de bienes de Uruguay retrocedieron con fuerza en agosto, en una señal de que los efectos de la sequía que afectó al país durante el año anterior todavía condicionan el desempeño del sector externo. Según el informe publicado por Uruguay XXI, las ventas al exterior alcanzaron los USD 1.121 millones, un 16% menos que en agosto del año previo. El resultado interrumpió la recuperación observada en julio y devolvió el indicador mensual a terreno negativo.
En el acumulado de 2026, las exportaciones de bienes, incluidas las operaciones vinculadas a las zonas francas, sumaron USD 8.939 millones. La cifra representa una disminución del 1% frente al mismo período de 2025. Aunque la variación acumulada es moderada, el dato mensual muestra que la recuperación no es homogénea y que algunos productos clave continúan arrastrando el resultado general.
La soja explica buena parte del retroceso
El principal factor de presión es la soja. En agosto, las exportaciones del grano totalizaron USD 86 millones, lo que implicó una caída interanual cercana al 70%. Uruguay XXI señaló que se trató del producto con mayor incidencia negativa en la evolución mensual de las ventas externas.
El deterioro no responde a una contracción puntual de la demanda internacional, sino principalmente a la menor disponibilidad exportable. El informe estima que la producción de soja fue aproximadamente 50% inferior a la de la temporada anterior debido a la sequía. La menor cosecha redujo el volumen destinado a los mercados externos y limitó la capacidad del complejo agrícola para sostener el nivel de ingresos registrado un año antes.

China concentró alrededor del 80% de las exportaciones de soja uruguayas y también registró una reducción cercana al 70% en sus compras. El retroceso de ese destino amplificó el impacto de la menor cosecha, ya que la concentración comercial deja al producto especialmente expuesto a cualquier descenso simultáneo de la oferta y de la demanda de su principal comprador.
En el acumulado del año, las ventas de soja disminuyeron 46%. Uruguay XXI indicó que esta caída explica casi por completo el retroceso del total exportado durante 2026. El dato revela el peso que aún tiene el ciclo agrícola en las estadísticas comerciales del país: una sola cadena, afectada por un evento climático, puede modificar de manera significativa el resultado nacional.
Carne y celulosa también retrocedieron
La carne bovina fue el principal producto exportado en agosto, aunque sus ventas también disminuyeron. El informe registró una baja interanual del 12%, con China y la Unión Europea como los principales destinos. Ambos mercados reunieron más de la mitad de las exportaciones del producto, pero redujeron sus compras en comparación con el mismo mes del año anterior.
La evolución de la carne resulta relevante porque funciona como uno de los pilares más estables de la oferta exportadora uruguaya. Su descenso no tiene la misma magnitud que el de la soja, pero confirma que la debilidad de agosto alcanzó a varios de los rubros principales. La celulosa, segundo producto de mayor participación en el mes, también registró una disminución del 9% y generó ventas por unos USD 205 millones.
Los cinco productos más exportados por Uruguay son la carne bovina, la celulosa, los productos lácteos, el concentrado de bebidas y la soja. En la comparación mensual, la mayoría mostró variaciones negativas. La excepción fue el concentrado de bebidas, cuyas exportaciones crecieron 31%, un desempeño positivo que, sin embargo, no alcanzó para compensar la caída de los productos de mayor peso.
Un resultado mensual débil dentro de un año más equilibrado
El panorama cambia parcialmente cuando se observa el acumulado de 2026. Tres de los cinco principales productos registraron variaciones positivas, lo que sugiere que el deterioro no está extendido de forma uniforme sobre toda la estructura exportadora. La concentración de la caída en la soja permite distinguir entre el efecto extraordinario de la sequía y el comportamiento del resto de las actividades.
El ministro de Economía, Gabriel Oddone, sostuvo recientemente ante el Parlamento que, si se descuenta el impacto de la sequía, las exportaciones uruguayas estarían creciendo alrededor de 6,2%. Según su explicación, el resultado negativo está fuertemente asociado a las consecuencias del fenómeno climático ocurrido durante el primer trimestre y, por esa razón, tendría una naturaleza transitoria.
La afirmación oficial introduce una diferencia importante entre el dato observado y la tendencia subyacente. El total exportado refleja hoy una cosecha excepcionalmente baja, pero no necesariamente una pérdida generalizada de competitividad en todos los sectores. Para confirmar esa lectura será necesario observar la próxima campaña agrícola y la evolución de los precios, los volúmenes y la demanda de los principales mercados.
La recuperación dependerá de la próxima cosecha
La normalización de las exportaciones uruguayas dependerá en buena medida de la capacidad productiva que alcance el próximo ciclo de soja. Una mejora climática permitiría recomponer los volúmenes, pero no eliminaría otros riesgos: la concentración de las ventas en China, la volatilidad de los precios internacionales y la evolución de la demanda de carne y celulosa seguirán condicionando los ingresos externos.
Por ahora, el balance combina una caída mensual significativa con un descenso acumulado limitado. La economía exportadora conserva sectores con crecimiento, pero la soja continúa actuando como un lastre excepcionalmente pesado. Esa combinación explica por qué el Gobierno describe a la economía como “en movimiento”, aunque reconoce que todavía está lejos de un escenario de expansión sólida y generalizada.
