La revisión del T-MEC pone foco en insumos chinos

La revisión del T-MEC coloca bajo presión a empresas que ensamblan o fabrican en México con piezas asiáticas y después exportan a Estados Unidos. Producir en territorio mexicano podría no bastar para conservar el acceso preferencial al mercado estadounidense si las compañías no acreditan cuánto valor de sus mercancías se genera realmente dentro de Norteamérica.

El punto de partida es una estructura de importaciones dominada por bienes intermedios. En junio de 2026, componentes, materias primas y productos destinados a procesos productivos representaron 79.23 por ciento de las importaciones totales de México, según el Banco de México. La cifra muestra el peso de proveedores externos en la manufactura instalada en el país.

Durante el primer semestre de 2026, México importó mercancías por 379 mil 866 millones de dólares, un aumento de 22 por ciento frente al mismo periodo de 2025. China concentró alrededor de 17.3 por ciento de esas compras, con 65 mil 757 millones de dólares, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía elaborados con información del Banco de México.

El intercambio fue claramente desigual: México exportó a China 7 mil 589 millones de dólares en el periodo reportado, por lo que el déficit comercial superó los 58 mil millones de dólares. La dependencia se concentra especialmente en insumos para la producción: 34 por ciento de las importaciones desde China corresponde a maquinaria eléctrica y equipo electrónico, mientras 18.9 por ciento se ubica en maquinaria mecánica, equipo de oficina y computadoras. Ambas categorías reúnen 52.9 por ciento de las compras mexicanas al país asiático.

En el primer trimestre de 2026 también aumentó la vigilancia de los compradores sobre sus proveedores. La demanda de inspecciones y auditorías en China solicitadas por compradores mexicanos creció 10 por ciento anual, según QIMA. En Argentina el aumento fue de 6 por ciento y en Guatemala de 32 por ciento. Los compradores de América Latina y Sudamérica representaron 32 por ciento de todas las inspecciones y auditorías de QIMA en China, por encima de la Unión Europea por primera vez en los registros de la empresa.

Estados Unidos busca fortalecer las cadenas de suministro de Norteamérica y endurecer la revisión del origen de los componentes usados en mercancías que entran a su mercado con beneficios del T-MEC. Iván Hernández, director general de QIMA para México y Latinoamérica, señaló que la discusión rebasa las reglas de origen: Washington busca reducir la dependencia de insumos procedentes de terceros países, particularmente de China.

Las reglas de origen determinan cuándo un producto puede considerarse originario de Norteamérica. Si Estados Unidos eleva esos requisitos, las firmas que hoy ensamblan en México con componentes asiáticos podrían tener que elevar su contenido regional, diversificar proveedores o asumir mayores costos para mantener el trato preferencial. El reto surge mientras México gana relevancia como plataforma manufacturera para abastecer a Estados Unidos, pero conserva una parte importante de su abastecimiento en Asia.

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