La Real Sociedad se encuentra en la fase definitiva de las negociaciones para recuperar a Nayef Aguerd, central internacional marroquí que ya defendió la camiseta txuri-urdin. La operación, planteada como una cesión con opción de compra, habría tomado ventaja pese al interés del Nápoles y podría cerrarse por una cantidad inicial de cuatro millones de euros, con una cláusula de compra fijada en once millones, según las informaciones publicadas en las últimas horas.
El movimiento responde a una de las prioridades señaladas por el entrenador Pellegrino Matarazzo y recogidas por el director de fútbol Erik Bretos. La entidad donostiarra busca reforzar el eje de la defensa después de un mercado especialmente complejo, en el que varias alternativas manejadas inicialmente no llegaron a concretarse o perdieron fuerza. La planificación también contempla la incorporación de un delantero con capacidad para ocupar posiciones abiertas, aunque el regreso de Aguerd se ha convertido en el asunto más avanzado.
Una negociación en su tramo decisivo
El periodista Santi Aouna adelantó el interés de la Real Sociedad por el defensor marroquí, después de que el club explorara otros perfiles considerados prioritarios al comienzo del verano. La información publicada por Noticias de Gipuzkoa añade cifras concretas a una operación que, de acuerdo con esas fuentes, se encuentra cerca del acuerdo definitivo.
El formato elegido permitiría a la Real Sociedad incorporar de inmediato a un futbolista conocido por el cuerpo técnico y por buena parte del vestuario, al tiempo que mantiene abierta la posibilidad de adquirir sus derechos al término de la temporada. El coste total potencial ascendería a quince millones de euros, aunque la decisión final dependería del rendimiento del jugador, de su disponibilidad y de la situación económica y deportiva del club cuando concluya el préstamo.
Aguerd, de 30 años, habría dado prioridad al regreso a San Sebastián y rechazado otras propuestas recibidas durante este mercado. El interés del Nápoles introduce, no obstante, un elemento de competencia que puede condicionar los plazos y las condiciones finales. Mientras no exista confirmación oficial, las cantidades y la estructura del acuerdo deben entenderse como los términos difundidos por los medios citados, no como un anuncio cerrado por las partes.

El precedente de su primera etapa
El posible retorno no parte de cero. Durante su anterior paso por la Real Sociedad, el central ofreció un rendimiento irregular en el balance global, aunque su primera vuelta fue considerada de alto nivel. Su capacidad para defender espacios, su fortaleza en el juego aéreo y su experiencia internacional le convirtieron entonces en una pieza relevante para la línea defensiva.
La segunda mitad de aquella etapa estuvo marcada por diferentes problemas físicos. La percepción interna sobre esas ausencias, según la información difundida, generó malestar entre algunos compañeros. Esas versiones apuntan a que determinadas molestias se resolvían con rapidez cuando se aproximaban partidos de máxima exigencia, mientras que el futbolista pedía el cambio o no estaba disponible en encuentros considerados de menor trascendencia.
Se trata de una acusación delicada que no ha sido acreditada públicamente mediante partes médicos, declaraciones del jugador o una explicación oficial del club. Por ese motivo, no puede presentarse como un hecho probado. Lo que sí aparece como un riesgo de gestión para la Real Sociedad es la necesidad de reconstruir la confianza dentro del grupo y establecer desde el principio criterios claros sobre la comunicación de las lesiones y los procesos de recuperación.
La Copa de África añade incertidumbre
La posible llegada de Aguerd también obliga a valorar su calendario internacional. Marruecos cuenta con el defensor como uno de sus futbolistas habituales y la Copa de África de 2027 podría afectar a su disponibilidad durante una parte importante de la temporada. El torneo todavía queda lejos, pero su presencia en la planificación resulta relevante porque la Real Sociedad no incorporaría únicamente a un central con antecedentes físicos, sino también a un internacional sujeto a los compromisos de su selección.
La participación en una competición continental no constituye por sí misma un problema. Al contrario, puede confirmar el valor competitivo del futbolista y ofrecerle experiencia en escenarios de máxima presión. La dificultad aparece cuando coincide con un calendario exigente, acumulación de minutos, desplazamientos largos y una plantilla que quizá no disponga de suficientes alternativas en el centro de la defensa. La opción de compra deberá evaluarse teniendo en cuenta ese contexto y no solo el nivel mostrado en los partidos disponibles.
Una pieza útil, pero con condiciones
Desde el punto de vista deportivo, Aguerd encaja en la necesidad más inmediata del equipo: sumar jerarquía, capacidad física y experiencia a una zaga que Matarazzo quiere hacer más fiable. Su conocimiento del campeonato y del entorno de la Real Sociedad puede acelerar su adaptación, una ventaja especialmente valiosa cuando el mercado ofrece pocas soluciones y el inicio de la competición se aproxima.
La cuestión central será su continuidad. Para que el fichaje resulte plenamente útil, el club necesitará comprobar que el jugador puede sostener una carga regular de partidos y que sus problemas físicos están correctamente controlados. También tendrá que gestionar con cuidado cualquier ausencia para evitar que vuelvan a instalarse dudas dentro del vestuario. La transparencia médica, la coordinación entre los servicios del club y la selección marroquí y una comunicación interna coherente serán factores tan importantes como el rendimiento sobre el campo.
La Real Sociedad se aproxima así a una incorporación con argumentos deportivos claros y un coste inicial asumible, pero también con interrogantes que explican la prudencia del acuerdo. El regreso de Aguerd puede resolver una carencia estructural en la defensa; al mismo tiempo, obligará a la dirección deportiva y al cuerpo técnico a atender un problema de confianza heredado y a planificar con antelación las posibles ausencias internacionales. La operación, pendiente de confirmación oficial, entra en su fase decisiva con esas dos dimensiones inseparables.
