La nube y la IA







La nube y la IA redefinen la infraestructura tecnológica global

El cambio hacia servicios de infraestructura en la nube no surgió de manera repentina. Desde finales de la década de 2000, cuando Amazon Web Services lanzó sus primeros productos comerciales, las empresas comenzaron a experimentar con modelos de pago por uso que evitaban la necesidad de adquirir hardware propio. Durante los años siguientes, Microsoft Azure y Google Cloud Platform consolidaron esta oferta, atrayendo a organizaciones que buscaban reducir costos fijos y ganar agilidad operativa. El estudio de Statista que proyecta un gasto de 419 mil millones de dólares en 2025 confirma una trayectoria que se remonta a más de quince años de adopción progresiva.

La pandemia aceleró aún más esta transición. Muchas compañías que mantenían centros de datos locales enfrentaron interrupciones logísticas y de personal, lo que evidenció las limitaciones de la infraestructura tradicional. Aquellas que ya operaban en la nube pudieron escalar recursos de forma inmediata para soportar el aumento del comercio electrónico y el trabajo remoto. Esta experiencia práctica convenció a sectores más conservadores, como la banca y la manufactura, de que la nube ya no era una opción experimental sino una necesidad estratégica.

El impulso específico de la inteligencia artificial

Los modelos de inteligencia artificial generativa requieren volúmenes de cálculo que superan con creces las capacidades de la mayoría de las empresas. Entrenar un modelo avanzado puede demandar miles de unidades de procesamiento gráfico funcionando de manera continua durante semanas. Pocos<|eos|>

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