Cédric Jubillar, condenado a 30 años de prisión en octubre de 2025 por el asesinato de su esposa Delphine, reconoció desde la cárcel su responsabilidad en el crimen ocurrido en diciembre de 2020. Los abogados Pierre y Guy Debuisson informaron que el recluso de 38 años comenzó a admitir los hechos en reuniones privadas y los plasmó por escrito, ofreciéndose ahora a colaborar para localizar el cuerpo.

La confesión llega a menos de dos meses del juicio de apelación previsto para septiembre. Hasta ahora el caso se había sostenido exclusivamente sobre indicios circunstanciales: la crisis matrimonial, amenazas previas, contradicciones en las declaraciones y la desaparición sin rastro de Delphine. La nueva versión confirma que una discusión conyugal derivó en la muerte y que Jubillar trasladó el cuerpo en vehículo poco después.
Impacto en la investigación
El cambio reduce la incertidumbre sobre la autoría, pero deja pendiente la localización de los restos. Los hijos de la pareja, que llevan más de cinco años sin saber el paradero de su madre, podrían obtener finalmente un lugar de despedida. Las autoridades priorizarán ahora verificar los detalles suministrados y reconstruir la secuencia exacta de los hechos de aquella noche en Cagnac-les-Mines.
La decisión de Jubillar de cooperar, atribuida por su defensa a la confianza establecida con el nuevo equipo legal, altera el rumbo de un proceso que había generado amplio debate sobre la validez de condenas sin cuerpo ni prueba física directa. La justicia deberá determinar qué efecto tendrá esta admisión en el recurso de apelación y en la búsqueda del cadáver, el elemento que sigue sin resolverse tras más de cinco años.
