José Manuel García Vargas, de 50 años, enfrenta nuevamente las secuelas de una picadura de araña violinista ocurrida el año pasado y ahora busca ayuda para costear medicamentos y materiales médicos indispensables para continuar su atención. El caso se ha complicado en las últimas semanas, luego de que la infección reapareció en la pierna afectada y lo obligó a suspender su actividad laboral como conductor de aplicación.
De acuerdo con su relato, todo comenzó en noviembre del año pasado, cuando acudió a una vivienda de la colonia Bachoco para recibir donativos de ropa destinados al comedor que atiende a más de 150 niños. En ese sitio, mientras realizaba esa labor social, fue picado detrás de una de sus piernas por una araña violinista. Dijo que recibió apoyo del licenciado López Caballero, quien lo internó en el Hospital San Benito para atender la lesión inicial.

La infección regresó meses después
Tras la primera atención médica, el especialista que lo trató le advirtió que la infección podría reaparecer en un lapso aproximado de un año. Ese pronóstico se cumplió antes de lo esperado: hace 17 días volvió a presentar el cuadro infeccioso, aunque esta vez en la parte frontal de la misma pierna. La recaída, explicó, implicó nuevos traslados, consultas y un tratamiento más prolongado.
José Manuel narró que, al empeorar la herida, acudió junto con su esposa al Hospital General del Estado a las 17:00 horas, pero fue atendido hasta las 23:30 horas. Según su testimonio, en esa visita únicamente recibió una inyección para el dolor. Después de esperar más de seis horas y sin una solución integral, expuso su situación en redes sociales, donde finalmente una médica se ofreció a ayudarlo de manera gratuita cada día para atender la infección.
Tratamiento diario y gastos que no puede cubrir
El procedimiento que recibe consiste en ingresar a una cámara de ozono: primero se limpia la herida, luego se aplica ozono mediante una manguera y al final se envuelve la pierna en una bolsa. Ese proceso deberá repetirse durante un mes. Aunque el tratamiento fue ofrecido sin costo profesional, José Manuel aseguró que la carga económica no desapareció, porque debe pagar traslados y medicamentos mientras permanece en reposo.
El afectado precisó que no puede solventar esos gastos porque su ingreso depende del trabajo diario como conductor de aplicación. Añadió que cada jornada desembolsa alrededor de 200 pesos para pagar un vehículo que lo lleve al lugar donde recibe atención. A eso se suman las medicinas y materiales que necesita para continuar el tratamiento y evitar que la lesión se agrave nuevamente.
Entre los insumos solicitados mencionó Josamar Losartán de 100 miligramos, Carbafen con metocarbamol y paracetamol, Clindamicina de 300 miligramos, Nifedipino de 30 miligramos y jeringas de insulina de 1.5 mililitros para aplicarse hasta 50 unidades. Quienes deseen apoyarlo pueden comunicarse al 662-153-8602. El caso refleja una dificultad frecuente en pacientes con lesiones infectadas de evolución prolongada: incluso cuando existe atención médica parcial, el costo del traslado, la continuidad terapéutica y la compra de medicamentos puede convertirse en el principal obstáculo para recuperarse.
