La construcción del tren de pasajeros en la región de Saltillo avanza lentamente y presenta un movimiento mínimo frente a la dimensión prevista de la obra, afirmó Mario Ricardo Hernández Saro, ex presidente de la Asociación de Industriales y Empresarios de Ramos Arizpe (AIERA). El empresario confió en que durante 2027 aumente la actividad del proyecto.

Hernández Saro señaló que el sector de la construcción esperaba mayor dinamismo en la obra pública, especialmente en el proyecto ferroviario, luego de que transcurriera un año desde la asignación del contrato. “Esperábamos que a un año de haber iniciado los trabajos hubiera mucho más movimiento. Esperamos que esto se detone y que en 2027 haya mayor actividad”, indicó.
Actualmente, los trabajos se desarrollan en el sector de Derramadero y hasta los límites con Nuevo León, precisó. A juicio del representante empresarial, la superficie intervenida sigue siendo reducida en comparación con la magnitud total del proyecto.
Aunque la obra está a cargo de una empresa de la Ciudad de México, el sector local espera que genere derrama económica mediante la renta de maquinaria y equipo, así como la contratación de servicios especializados. Hernández Saro consideró que los constructores de la región podrían participar en obras complementarias, entre ellas puentes, drenaje, instalaciones eléctricas y cimentaciones.
El ex dirigente de AIERA sostuvo que, por costos y logística, resultaría conveniente que las empresas responsables recurrieran a proveedores y constructores de la región para los trabajos que deban ser subcontratados.
Sobre la obra estatal, mencionó que se mantienen algunos proyectos, entre ellos la construcción del Gran Forum de la Expo Coahuila. En contraste, dijo que la obra industrial permanece detenida y por debajo de los niveles observados después de la pandemia, particularmente los registrados en 2022, 2023 y 2024.
Atribuyó la reducción de la actividad industrial a la incertidumbre por los aranceles y a la contracción del sector automotriz, factores que, según expuso, han llevado a cancelar o postergar diversos proyectos. Algunas empresas conservan planes de ampliación o de nuevas operaciones, pero han decidido aplazarlos hasta contar con mayor claridad sobre el panorama arancelario y la relación comercial entre México y Estados Unidos.
