Incertidumbre por T-MEC obliga a México a blindar su competitividad

La posibilidad de que Estados Unidos no prorrogue de forma automática el T-MEC genera un escenario de indefinición temporal que afecta las decisiones de inversión. Especialistas consultados advierten que la ausencia de un plazo claro para cerrar cualquier renegociación aumenta el riesgo de presiones unilaterales por parte de Washington.

México cuenta con una posición geográfica estratégica y acceso a energía a costos reducidos, factores que pueden servir como palanca para mantener ventajas en sectores clave como el automotriz y la manufactura avanzada. Ceder en estos puntos reduciría la atracción de capitales que buscan cadenas de suministro cercanas al mercado estadounidense.

Riesgo de asimetría energética

Estados Unidos dispone de una oferta energética abundante y barata, lo que podría utilizarse como herramienta de negociación. Para contrarrestar esta asimetría, México debe priorizar la seguridad energética interna y evitar compromisos que eleven costos de producción local, ya que cualquier pérdida de competitividad se traduciría directamente en menor flujo de inversión extranjera directa.

Estrategia de defensa negociadora

Los analistas coinciden en que el país necesita definir con antelación los límites que no está dispuesto a cruzar. Mantener la cercanía con el mercado estadounidense sigue siendo una ventaja estructural, pero solo si se preserva la capacidad de ofrecer condiciones energéticas y regulatorias estables. La negociación, por tanto, debe enfocarse en consolidar esos activos en lugar de ceder terreno ante plazos inciertos.

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