La Dirección de Estudios Económicos de Banamex estimó que la incertidumbre derivada del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá restó aproximadamente 0.3 puntos porcentuales al crecimiento del producto interno bruto durante 2025. Este cálculo se basa en el análisis de las decisiones de gasto de capital observadas a lo largo del año, en un entorno donde diversos factores locales y externos coincidieron para moderar la expansión de la inversión privada.
Los datos oficiales muestran que la inversión privada registró una contracción anual de 3.3 por ciento en 2025. Esta caída se inscribe en un contexto más amplio de revisiones anuales al acuerdo comercial, las cuales, según el mismo informe, continuarán limitando los flujos de capital durante 2026. El tratado, vigente desde 2020, establece mecanismos de revisión periódica que generan periodos de espera entre los agentes económicos.

Antecedentes del acuerdo y su implementación
El T-MEC sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte tras una renegociación iniciada en 2017. Entre sus disposiciones se incluyeron cláusulas sobre revisión cada seis años, con posibilidad de terminación tras dieciséis años si las partes no logran consenso. Esta estructura, diseñada para dar flexibilidad, ha derivado en episodios recurrentes de especulación sobre posibles modificaciones en reglas de origen, contenido laboral y propiedad intelectual.
Durante 2025, las señales provenientes de Washington sobre posibles ajustes en los capítulos automotriz y energético contribuyeron a postergar proyectos de expansión en México. Empresas manufactureras consultadas por Banamex reportaron diferimiento de decisiones de inversión hasta contar con mayor claridad sobre el resultado de las revisiones anuales programadas para 2026.
Impacto sectorial y regional
La contracción de la inversión privada no se distribuyó de manera uniforme. El sector automotriz, que representa cerca de 20 por ciento de las exportaciones manufactureras mexicanas, experimentó una desaceleración más pronunciada debido a la incertidumbre sobre requisitos de contenido regional. En estados como Guanajuato, Chihuahua y Coahuila, donde se concentra esta industria, los indicadores de inversión fija bruta mostraron variaciones negativas superiores al promedio nacional.
Por otro lado, sectores como el energético y el de infraestructura registraron menor afectación inmediata, aunque analistas advierten que proyectos de largo plazo podrían verse condicionados si persiste la falta de definiciones. La inversión extranjera directa proveniente de Asia, que había mostrado dinamismo en años previos, también moderó su ritmo de entrada ante la expectativa de posibles cambios en las reglas de acumulación de origen.
Factores complementarios
Además de la incertidumbre comercial, el informe de Banamex identifica elementos internos que influyeron en las decisiones de gasto de capital. Entre ellos destacan la evolución de las tasas de interés, la percepción de seguridad jurídica en ciertos proyectos y la evolución del tipo de cambio. Estos factores interactuaron con las preocupaciones derivadas del T-MEC, amplificando el efecto contractivo sobre la inversión.
La comparación con periodos anteriores muestra que episodios similares de incertidumbre comercial, como los ocurridos entre 2017 y 2019, también coincidieron con reducciones temporales en la formación bruta de capital fijo. Sin embargo, la magnitud del ajuste observado en 2025 resulta inferior a la registrada entonces, lo que sugiere que parte del tejido productivo ha desarrollado mecanismos de adaptación.
Perspectivas para 2026
El documento de Banamex proyecta que las revisiones anuales del tratado mantendrán un efecto restrictivo sobre la inversión durante el presente año. No obstante, el organismo aclara que el impacto final dependerá de la rapidez con que se resuelvan las negociaciones técnicas y de la señal que envíen las autoridades de los tres países respecto a la continuidad del marco actual.
Especialistas consultados coinciden en que una resolución expedita de las revisiones podría limitar el daño adicional, mientras que un proceso prolongado incrementaría el costo de oportunidad para proyectos que requieren certidumbre de mediano plazo. En cualquier escenario, la trayectoria de la inversión privada seguirá condicionada por la interacción entre el entorno comercial externo y las condiciones macroeconómicas internas.
