Incertidumbre del T-MEC frena inversión y empleo

La reciente encuesta del Banco de México revela que la incertidumbre generada por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá se ha convertido en el principal obstáculo para el crecimiento económico sostenido. Cuarenta y un grupos de análisis y consultoría, tanto nacionales como extranjeros, coinciden en que las tensiones comerciales actuales están alterando las decisiones de inversión y contratación a mediano plazo.

Antecedentes del tratado y su renegociación

El T-MEC entró en vigor en 2020 tras una renegociación compleja del antiguo TLCAN. Desde entonces, revisiones periódicas y declaraciones políticas de Washington han mantenido viva la posibilidad de modificaciones abruptas. Esta dinámica ha creado un entorno de expectativas volátiles donde las empresas posponen proyectos que requieren estabilidad regulatoria de al menos cinco años. El sector automotriz, por ejemplo, ha visto cómo varias plantas planeadas para 2025-2026 permanecen en etapa de evaluación debido a posibles cambios en las reglas de origen.

La encuesta de Banxico muestra que más de la mitad de los especialistas considera que el momento actual no es propicio para invertir. Esta percepción se sustenta en la experiencia de 2018-2019, cuando anuncios de aranceles redujeron la IED en sectores manufactureros clave antes de que se firmara el nuevo tratado. Los analistas ahora aplican un descuento similar ante la probabilidad de que una nueva administración estadounidense vuelva a cuestionar capítulos completos del acuerdo.

Ajustes en proyecciones de empleo y capital

Como consecuencia directa, las estimaciones de empleo formal se redujeron ligeramente: se esperan 303 mil nuevos trabajadores asegurados en el IMSS para 2026 y 405 mil para 2027. Aunque las cifras absolutas siguen siendo positivas, el recorte refleja cautela en industrias expuestas al comercio exterior. La IED proyectada para 2027 también bajó de 42 mil 785 millones a 42 mil 400 millones de dólares, una señal de que los inversionistas están asignando recursos a destinos con menor riesgo de disrupción comercial.

El mantenimiento del pronóstico de IED para 2026 en 41 mil millones de dólares indica que proyectos ya comprometidos avanzan, pero las decisiones marginales se postergan. Esta dinámica es similar a la observada en Canadá durante los primeros meses de incertidumbre arancelaria en 2018, cuando varias cadenas de suministro automotrices optaron por expandir capacidad en el sureste asiático en lugar de Norteamérica.

Impactos en gobernanza y Estado de derecho

Más allá de los indicadores macroeconómicos inmediatos, la encuesta identifica problemas estructurales que se agravan con la incertidumbre externa: inseguridad, debilidad del Estado de derecho y corrupción. Estos factores, señalados por los especialistas como limitantes internas, reducen la capacidad de México para atraer inversión de alto valor agregado cuando el marco comercial regional se vuelve impredecible. Empresas que requieren protección efectiva de contratos y cadenas de suministro seguras evalúan alternativas en países con mayor certidumbre institucional.

Un caso ilustrativo es el sector de energías renovables. Tras la reforma eléctrica de años anteriores, varios fondos internacionales congelaron proyectos de generación eólica y solar en estados del norte. La combinación de riesgo regulatorio interno con la posibilidad de revisiones al T-MEC ha llevado a que la IED en este rubro crezca a tasas inferiores a las proyectadas antes de 2023, afectando la transición energética nacional y la creación de empleos calificados en regiones como Coahuila y Tamaulipas.

Efectos de largo plazo en la competitividad regional

La reducción de la probabilidad de caída del PIB en la mayoría de trimestres consultados no elimina el riesgo de estancamiento relativo frente a otros países. Si la renegociación del T-MEC se prolonga, México podría perder participación en cadenas de valor globales que exigen certidumbre de diez años o más. La mejora en las expectativas de inflación y el crecimiento de Estados Unidos ofrece cierto colchón, pero no compensa la pérdida de atractivo para inversiones que buscan clústeres integrados en América del Norte.

En el mediano plazo, la combinación de menor creación de empleos formales y menor IED podría ampliar brechas regionales. Estados con mayor exposición manufacturera, como Nuevo León y Chihuahua, enfrentan mayor presión que entidades orientadas al mercado interno. Esta divergencia regional ya se observó tras la primera renegociación y podría repetirse, con consecuencias en migración interna y desigualdad territorial.

La percepción de que el clima de negocios permanecerá igual en los próximos seis meses, según seis de cada diez encuestados, sugiere que el estancamiento de decisiones de inversión podría prolongarse incluso si se alcanza un acuerdo. La experiencia histórica indica que la recuperación de confianza tras periodos de incertidumbre comercial suele requerir entre 18 y 24 meses de estabilidad demostrada, un lapso que coincide con el horizonte de las proyecciones de Banxico para 2027.

Artículos relacionados

Últimos artículos