Cada descarga de inodoro en México emplea agua potable proveniente de la red doméstica, mientras que en Hong Kong el 85% de la población cuenta con una red separada que suministra agua de mar tratada para esa función específica. Esta separación permite al territorio asiático evitar el uso de agua dulce en una actividad que no la requiere.
Consumo diario y normas mexicanas
En las viviendas mexicanas conectadas al servicio público el sanitario recibe el mismo flujo que abastece duchas, lavabos y cocinas. Según la NOM-002-CONAGUA-2021, cada descarga utiliza entre 4 y 6 litros. La Procuraduría Federal del Consumidor indica que el sanitario y la regadera juntos representan una porción considerable del gasto doméstico. La NOM-127-SSA1-2021 y la NOM-179-SSA1-2020 establecen estándares de calidad para ese suministro único, aunque la mayor parte del volumen no se destina a consumo humano directo.
El sistema dual de Hong Kong
Desde 1957 Hong Kong opera dos redes independientes. El agua de mar se capta, filtra y desinfecta con hipoclorito de sodio antes de distribuirse exclusivamente a los inodoros. El Departamento de Abastecimiento de Agua reporta un uso anual de aproximadamente 320 millones de metros cúbicos para esta finalidad. La separación de tuberías garantiza que el recurso salobre nunca entre en contacto con el sistema potable.

Escasez estructural y decisiones históricas
Hong Kong depende en gran medida del río Dongjiang y de precipitaciones variables. La decisión de reservar el agua dulce para beber, cocinar y usos industriales surgió ante esa limitación geográfica. El sistema actual cubre la mayor parte de la población y reduce la presión sobre las fuentes externas en cerca del 20%, según datos oficiales del gobierno local.
Limitaciones prácticas para México
México cuenta con la NOM-003-SEMARNAT-1997 para regular el reúso de agua tratada en aplicaciones no potables, pero la extensión territorial y la distancia de muchas ciudades al litoral complican la replicación de una red marina a gran escala. Las condiciones hidrológicas varían drásticamente entre regiones costeras y altiplano, lo que exige soluciones adaptadas en lugar de una copia directa del modelo hongkonés.
Implicaciones para la gestión futura
La experiencia de Hong Kong muestra que diferenciar usos según la calidad requerida puede liberar volúmenes significativos de agua potable sin sacrificar higiene ni funcionalidad. En México, donde el baño concentra buena parte del consumo residencial, cualquier estrategia que reserve el recurso tratado para fines que realmente lo necesiten representa una opción de eficiencia que merece análisis técnico detallado más allá de la escala nacional.
