Hallazgos en el Valle de la Muerte

Mexicali, B.C.- Un nuevo hallazgo fue realizado la mañana de este viernes tras la localización de una fosa clandestina en la reserva ambiental de la colonia Miguel Alemán, en el Valle de Mexicali. De acuerdo con colectivos de búsqueda, se trata de la fosa número 24 localizada en poco más de seis meses de labores. En el interior de la excavación fue encontrado el cuerpo de una persona, con lo que la cifra ascendió a 47 restos humanos localizados en esa zona hasta el cierre de esta edición.

¿Qué revela la fosa número 24?

El hallazgo más reciente en ese lugar ocurrió hace poco menos de dos semanas, el 29 de junio, cuando fueron encontrados dos cuerpos. Las labores de búsqueda fueron realizadas por la Unidad de Búsqueda de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM), la Comisión Local de Búsqueda, la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC), la Fiscalía General del Estado (FGE), la Guardia Nacional y colectivos de búsqueda. Estos operativos se realizan tres veces por semana y comienzan a las 05:00 horas para evitar que el personal se vea afectado por las altas temperaturas.

El coordinador de la Unidad de Búsqueda de la Policía Municipal, Alfredo Hernández Leyva, informó previamente que la zona se ha vuelto peligrosa debido a la presencia de víboras de cascabel, víboras de cuernitos y alacranes. Asimismo, señaló que el calor representa uno de los principales riesgos para quienes participan en las jornadas, ya que la sensación térmica puede alcanzar hasta los 48 grados Celsius y únicamente cuentan con una carpa para resguardarse. “Es nuestro peor enemigo y lo más peligroso ahorita, ya que nosotros podemos estar expuestos a un golpe de calor”, comentó.

Impacto en los colectivos de búsqueda

Los grupos de familiares que realizan estas tareas enfrentan una carga operativa que va más allá de la localización de restos. Cada excavación exige coordinación con autoridades estatales y federales, lo que genera retrasos cuando los protocolos de resguardo de evidencias entran en conflicto con la urgencia emocional de quienes buscan. En Mexicali, la frecuencia de tres jornadas semanales ha permitido recuperar 47 restos en medio año, pero también ha dejado en evidencia la escasez de personal capacitado y de recursos para análisis genéticos inmediatos.

Perspectivas de las autoridades y los colectivos

Desde la óptica institucional, el despliegue conjunto de DSPM, FGE y Guardia Nacional se presenta como respuesta coordinada. Sin embargo, integrantes de los colectivos señalan que la presencia de fuerzas de seguridad no siempre garantiza protección efectiva contra grupos delictivos que aún operan en zonas aledañas. Esta tensión se manifiesta en la necesidad de iniciar labores antes del amanecer, una medida que responde tanto al clima como a la intención de reducir riesgos de confrontación.

Por otro lado, las familias de personas desaparecidas observan con recelo los tiempos de identificación de los restos. Aunque se han recuperado 24 fosas, la entrega de resultados de ADN puede extenderse meses, prolongando la incertidumbre y el desgaste psicológico de quienes esperan respuestas.

Riesgos acumulados para el personal en campo

El calor extremo y la fauna venenosa configuran un escenario que multiplica las probabilidades de incidentes médicos. Hasta ahora, los equipos operan con una sola carpa de sombra y sin infraestructura médica móvil permanente. Un golpe de calor durante una excavación no solo pone en riesgo al buscador, sino que puede retrasar el hallazgo de evidencias que podrían vincularse con otras investigaciones en curso.

Tendencias futuras y riesgos latentes

Si la violencia regional mantiene su ritmo actual, es probable que el número de fosas clandestinas siga creciendo en reservas ambientales como la de Miguel Alemán. La conversión de estos espacios en sitios de ocultamiento de cuerpos refleja tanto la capacidad de los grupos criminales para adaptarse como la limitada presencia estatal en zonas de difícil acceso. A mediano plazo, la saturación de los laboratorios de genética y la falta de presupuesto para equipos de protección contra fauna y calor podrían reducir la efectividad de las búsquedas semanales.

Además, la exposición continua de los buscadores a condiciones extremas aumenta el riesgo de deserción o de problemas de salud crónicos que podrían debilitar la capacidad operativa de los colectivos en los próximos años. Sin una estrategia que combine mayor seguridad, recursos médicos y agilización de análisis forenses, el balance entre hallazgos y costos humanos tenderá a deteriorarse.

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