Mexicali, B.C.- El retén de El Centinela, también identificado como La Salada, quedó bajo control operativo de la Guardia Nacional desde el pasado 1 de agosto, tras una instrucción emitida por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). El relevo ocurrió después de que el esquema de operación fuera discutido y acordado en las mesas estatales de seguridad, de acuerdo con el secretario de Seguridad Ciudadana de Baja California, general Laureano Carrillo Rodríguez.

Un cambio acordado antes de entrar en vigor
La transición no tomó por sorpresa a las autoridades estatales. Carrillo Rodríguez explicó que el cambio de mando respondió a una decisión federal previamente comunicada en los espacios de coordinación de seguridad, donde participan instancias de distintos niveles de gobierno. En ese marco, el Estado quedó como instancia de apoyo, mientras la responsabilidad directa del punto de revisión pasó a la corporación federal.
El funcionario sostuvo que con la llegada de la Guardia Nacional también aumentó el número de elementos desplegados en el sitio, lo que, según su versión, ha permitido agilizar las inspecciones y reducir los tiempos de tránsito en una de las rutas más transitadas de acceso y salida de Mexicali. La utilidad del punto ha sido objeto de discusión recurrente entre automovilistas y transportistas, sobre todo por las demoras que suelen concentrarse en horas de mayor flujo vehicular.
Apoyo estatal en la operación diaria
En paralelo al cambio de administración, el Gobierno de Baja California comenzó a realizar trabajos de respaldo en las instalaciones a petición de la corporación federal. Entre las acciones mencionadas se encuentran reparaciones al sistema de aire acondicionado, ajustes a la infraestructura y rehabilitación de los baños. Aunque se trata de intervenciones básicas, son relevantes para el funcionamiento cotidiano del retén, porque inciden en las condiciones laborales del personal y en la capacidad del punto para operar sin interrupciones.
Más allá del mantenimiento físico, una parte central del esfuerzo se concentra en la capacitación del personal que revisa vehículos de carga. Los agentes reciben instrucción con apoyo de asociaciones de transportistas, así como de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), con el fin de identificar los productos que circulan por esa ruta y hacer más rápidas las revisiones. La lógica detrás de esa capacitación es reducir tiempos sin relajar controles, una combinación difícil en puntos donde conviven seguridad, revisión documental y fiscalización ambiental.
Competencia federal y límites locales
Carrillo Rodríguez insistió en que la permanencia o eventual retiro del retén no depende del Gobierno de Baja California, sino de las autoridades federales. Esa precisión marca un límite político y administrativo relevante: el Estado puede aportar infraestructura, coordinación y personal de apoyo, pero no define por sí solo la continuidad de una instalación que forma parte de la estrategia nacional de seguridad en carreteras.
El secretario también se refirió a los señalamientos sobre posibles abusos o malas prácticas por parte de elementos federales. Aclaró que la supervisión y, en su caso, las sanciones corresponden a las propias autoridades militares y federales, no al gobierno estatal, debido a que Baja California carece de facultades para inspeccionar directamente a esas corporaciones. La puntualización cobra importancia en un contexto donde los retenes suelen generar quejas por revisiones prolongadas, trato desigual o discrecionalidad, aunque en este caso no se presentaron acusaciones específicas dentro del reporte oficial.
La operación en El Centinela refleja una tendencia más amplia en los puntos de control del noroeste del país: mayor presencia federal, apoyo logístico estatal y presión constante para hacer compatible la vigilancia con la movilidad cotidiana. La eficacia del nuevo esquema dependerá, en los hechos, de que el incremento de personal y la capacitación anunciada se traduzcan en revisiones más rápidas y en una atención menos conflictiva para quienes cruzan por la zona.
