Greer argumenta déficits para no renovar el T-MEC

El representante comercial de la Casa Blanca, Jamieson Greer, rechazó la renovación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá en su forma actual durante la reunión virtual de revisión conjunta celebrada el 1 de julio de 2026. Según Greer, el acuerdo presenta “deficiencias” estructurales y genera déficits comerciales persistentes para Estados Unidos que justifican no prorrogarlo sin modificaciones previas.

El T-MEC establece que la Comisión de Libre Comercio, integrada por representantes de los tres gobiernos, debe realizar una revisión conjunta cada seis años. Esta primera revisión obligatoria coincidió con la decisión estadounidense de mantener el statu quo por una década más, sin aceptar la renovación automática que México y Canadá esperaban. El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, y el ministro canadiense Dominic LeBlanc participaron en la misma videoconferencia, donde se confirmó que el tratado permanece vigente hasta que se resuelvan los puntos en disputa o hasta su eventual terminación.

Contexto de los déficits y la posición estadounidense

Entre enero y abril de 2026, México conservó su lugar como primer socio comercial de bienes de Estados Unidos con una participación del 16.4 % del total de flujos. Las exportaciones mexicanas al mercado estadounidense alcanzaron 188 723 millones de dólares, un incremento anual del 9.1 %. Canadá registró una caída del 8.1 % hasta 126 620 millones, mientras que China retrocedió 37.1 % hasta 80 662 millones. Por su parte, las exportaciones estadounidenses a México sumaron 128 613 millones de dólares, con un aumento del 14.9 %, lo que dejó un déficit bilateral de 60 110 millones de dólares, 1.7 % menor que el registrado en el mismo periodo de 2025.

Greer enfatizó que estos desequilibrios, junto con aspectos normativos que Washington considera insuficientes en materia de reglas de origen, propiedad intelectual y mecanismos de solución de controversias, impiden aceptar la renovación sin cambios. La Casa Blanca propone ahora una revisión anual en lugar de la revisión sexenal prevista, una medida que busca mayor flexibilidad para ajustar el acuerdo ante fluctuaciones comerciales.

Próximos pasos y negociaciones bilaterales

Estados Unidos y México sostendrán una tercera ronda de negociaciones bilaterales durante la semana del 20 de julio de 2026. Estas conversaciones se suman a los diálogos ya iniciados con Canadá y buscan identificar modificaciones concretas que permitan superar las objeciones estadounidenses. Mientras tanto, el T-MEC sigue aplicándose plenamente, lo que otorga certidumbre jurídica a las cadenas de suministro regionales durante al menos una década más.

La decisión de no renovar el tratado en su forma actual no implica su terminación inmediata. El acuerdo establece que permanece vigente hasta que las partes acuerden su fin o hasta que se cumplan los procedimientos de salida, que requieren un aviso previo de seis meses. Esta disposición otorga margen temporal para que las negociaciones avancen sin generar interrupciones abruptas en el comercio trilateral.

Implicaciones para las cadenas de valor regionales

La negativa estadounidense introduce un elemento de incertidumbre que las empresas ya empiezan a evaluar. Muchas compañías que aprovecharon las reglas de origen del T-MEC para integrar cadenas de suministro entre los tres países podrían enfrentar costos adicionales si se modifican los requisitos de contenido regional o los procedimientos aduaneros. Al mismo tiempo, la continuidad del tratado hasta 2036 reduce el riesgo de una ruptura inmediata y permite planificar inversiones con un horizonte más largo que el que sugería la fecha de revisión inicial.

El saldo comercial entre Estados Unidos y México, aunque sigue siendo deficitario para Washington, mostró una ligera mejora en los primeros cuatro meses del año. Esta evolución podría servir como punto de partida para las próximas negociaciones, en las que Estados Unidos buscará reducir aún más ese desequilibrio mediante ajustes en sectores específicos como el automotriz, el agropecuario y los servicios digitales.

La postura de Greer refleja una estrategia más amplia de la administración estadounidense orientada a revisar los términos de los acuerdos comerciales vigentes. Al insistir en revisiones anuales y en la corrección de los déficits, Washington busca alinear el T-MEC con sus prioridades de política industrial y de empleo interno, sin renunciar a los beneficios de mantener un marco de libre comercio con sus dos principales socios.

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