La mesa de diálogo entre el Gobierno de Honduras y las organizaciones de empleados públicos concluyó sin consenso sobre el próximo reajuste salarial. Los trabajadores mantienen su solicitud de un aumento de 1.400 lempiras, poco más de 52 dólares, mientras que el Ejecutivo sostiene una oferta de 900 lempiras, equivalente a unos 33,56 dólares. La diferencia de 500 lempiras impidió cerrar un acuerdo tras varias horas de conversaciones.
Durante la reunión, ambas partes revisaron sus planteamientos sobre la actualización de los ingresos de los empleados estatales, pero no lograron acercar sus posiciones al momento de fijar una cifra definitiva. Los representantes de los trabajadores consideraron que la propuesta gubernamental no responde de manera suficiente a las necesidades del sector público ni a la pérdida de poder adquisitivo registrada en los hogares.

Las organizaciones laborales defienden que el incremento de 1.400 lempiras es necesario para mejorar la capacidad de compra de los trabajadores. Para los empleados, aceptar los 900 lempiras propuestos por el Gobierno representaría un ajuste insuficiente frente al costo de los productos y servicios básicos, por lo que esperan una oferta más cercana a su demanda.
Por su parte, los representantes gubernamentales mantienen su propuesta sobre la mesa y no han dado por cerrado el proceso. La cifra ofrecida todavía no constituye un acuerdo definitivo, ya que las negociaciones siguen abiertas y las partes deberán evaluar alternativas en futuras reuniones. La mesa de diálogo continúa siendo el mecanismo previsto para discutir el reajuste y evitar que el desacuerdo derive en otras medidas de presión.
La discusión ocurre en un contexto de presión sobre los presupuestos familiares hondureños. Según el Banco Central de Honduras, la inflación interanual se ubicó en 5,58 % en julio de 2026, después de alcanzar 5,83 % en junio. Aunque el ritmo de aumento de los precios se moderó, una parte importante de los bienes y servicios sigue costando más que un año antes.
Los gastos en alimentos, energía, transporte y otros servicios cotidianos mantienen un peso relevante en las finanzas de los hogares. El salario mínimo hondureño varía de acuerdo con la actividad económica y el tamaño de la empresa, con montos que en varios sectores pueden quedar por debajo del gasto básico. En ese escenario, los trabajadores públicos esperan que las próximas conversaciones permitan acordar un reajuste que contribuya a recuperar capacidad de compra.
