México regresó este viernes al mercado de bonos samurái por primera vez en dos años y recaudó 282.800 millones de yenes (1.770 millones de dólares). La operación se realizó mientras aumentan las emisiones internacionales, ante la búsqueda de financiamiento antes de posibles nuevos incrementos en las tasas de interés de Japón.

Los bonos fueron colocados en cuatro tramos, con vencimientos de entre 3,5 y 20 años. Las primas se ubicaron entre 115 y 210 puntos básicos sobre la tasa swap de referencia en yenes. La última emisión mexicana de este tipo se efectuó en agosto de 2024, por 152.200 millones de yenes.
Los emisores extranjeros recurren cada vez más al mercado samurái para acceder a la amplia base de inversionistas de Japón. Para estos compradores, los títulos siguen siendo atractivos porque suelen ofrecer diferenciales más amplios que la deuda local comparable.
La colocación ocurre mientras México enfrenta presión sobre sus calificaciones crediticias. En mayo, S&P Global Ratings cambió a negativa la perspectiva del país por resultados fiscales persistentemente deficientes, mayores niveles de deuda y un crecimiento económico débil. Ese mismo mes, Moody’s Ratings rebajó a México al nivel más bajo del grado de inversión y señaló que el apoyo continuo a Petróleos Mexicanos (Pemex) limita la capacidad del Gobierno para contener la deuda.
