Gasolina más barata y cara en Madrid, Barcelona y otras ciudades

El precio de los combustibles vuelve a reflejar este 19 de agosto una fotografía desigual entre grandes ciudades españolas, con diferencias relevantes entre máximos y mínimos que pueden alterar de forma sensible el gasto de conductores y empresas. Según los datos publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la referencia diaria muestra variaciones en gasóleo A, gasóleo A Premium, gasolina 95 E5 y gasolina 98 E5 en Madrid, Barcelona, Málaga, Sevilla, Valencia y Zaragoza.

En Madrid, el gasóleo A se mueve entre 1,649 y 2,019 euros por litro, mientras que el gasóleo A Premium oscila entre 1,659 y 2,092 euros. La gasolina 95 E5 va de 1,539 a 1,919 euros, y la 98 E5, de 1,739 a 2,029 euros. Barcelona presenta uno de los mínimos más bajos en gasolina 95 E5, con 1,495 euros por litro, y un máximo de 1,849 euros; en gasóleo A, el rango se sitúa entre 1,704 y 2,004 euros.

Las diferencias se repiten en el resto de plazas analizadas. En Málaga, la gasolina 95 E5 parte de 1,609 euros y alcanza 1,839, mientras que la 98 E5 llega a 1,979 euros. Sevilla muestra un mínimo de 1,569 euros en gasolina 95 E5 y un máximo de 1,949 en la 98 E5. Valencia registra 1,519 euros como precio más bajo en gasolina 95 E5 y 2,009 euros como techo en 98 E5. En Zaragoza, la gasolina 95 E5 figura con un máximo de 1,825 euros, aunque la información difundida no completa el mínimo para esa categoría en la publicación consultada.

La dispersión de precios confirma que, incluso dentro de una misma ciudad, el mercado minorista del combustible no funciona con una tarifa homogénea. La localización de la estación, la competencia del entorno y la estructura de costes de cada operador influyen en la formación del precio final. Para el consumidor, la diferencia entre repostar en el extremo alto o bajo del rango puede traducirse en varios euros por depósito, una brecha que se amplía en vehículos con mayor consumo o en usos profesionales intensivos.

La volatilidad responde a factores que trascienden el mercado español. El precio internacional del petróleo sigue siendo la referencia principal y depende de la oferta y la demanda global, de tensiones geopolíticas, de sanciones y de las decisiones de la OPEP, además de la producción de países clave como Estados Unidos, Rusia o Arabia Saudita. España, al no ser un productor relevante, queda más expuesta a esas oscilaciones externas.

A ese componente se suma el tipo de cambio del dólar frente al euro, ya que el crudo se compra en moneda estadounidense, y también los costes de producción, transporte y distribución, que condicionan la tarifa final. En paralelo, la carga fiscal mantiene un peso decisivo: el IVA y el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos elevan el precio que paga el usuario y reducen el margen de maniobra frente a los vaivenes del mercado internacional. En un contexto de cambios casi diarios, la comparación entre estaciones sigue siendo la herramienta más eficaz para contener el gasto sin renunciar a repostar con cierta previsión.

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