Mérida, 1 de julio de 2026.- La mayoría de las estaciones de servicio en Yucatán ha dejado de respetar el acuerdo voluntario que establecía un límite de 24 pesos por litro para la gasolina Magna. En las últimas dos semanas el precio de este combustible ha registrado incrementos tanto en su versión Magna como en la Premium, mientras que el diésel se mantiene estable en 27 pesos.
Una verificación realizada en distintas gasolineras de Mérida muestra que la semana pasada el precio promedio de la Magna era de 24.24 pesos, la Premium de 27.99 pesos y el diésel de 27 pesos. Esta semana, sin embargo, la mayoría de los expendios ofrece la Magna a 24.29 pesos, la Premium a 27.69 pesos y mantiene el diésel en 27 pesos. El aumento de cinco centavos en la Magna representa un cambio significativo respecto al compromiso inicial de venderla por debajo de 24 pesos, cuando muchas estaciones la ofertaban a 23.99 pesos.

Evolución del acuerdo voluntario
El convenio entre el gobierno federal y los empresarios gasolineros se firmó en 2025 con el objetivo de estabilizar los precios de los combustibles. En marzo de 2026 la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la renovación del pacto por seis meses más. Según datos oficiales, el 96 % de las estaciones del país participaba en la medida. El acuerdo inicial contemplaba mantener la Magna por debajo de 24 pesos; tras las quejas de transportistas, se incorporó un tope de 27 pesos para el diésel, combustible clave para el transporte de carga y el sector industrial.
Hasta ahora, el límite del diésel ha sido respetado de manera generalizada. El precio bajó casi un peso por litro tras la inclusión de este combustible en el pacto. En cambio, el control sobre la Magna se ha debilitado progresivamente. Varias estaciones en Mérida ya superan los 24 pesos y solo unas cuantas mantienen el precio de 22.99 pesos, aunque se menciona que su calidad podría ser inferior.
Factores detrás del incremento
Un empresario yucateco que pidió no ser identificado señaló que muchas estaciones nunca ingresaron al acuerdo voluntario. Otras parecen estar aprovechando el ambiente festivo generado por los triunfos de la selección mexicana y el Mundial de fútbol para aplicar alzas sin generar rechazo inmediato entre los consumidores. Esta estrategia permite subir precios de manera gradual sin que el impacto se perciba de inmediato en el bolsillo familiar.
Además, algunas gasolineras optan por no mostrar claramente los precios en sus anuncios luminosos o directamente los mantienen apagados, lo que dificulta la comparación para el consumidor. Esta falta de transparencia complica el seguimiento del cumplimiento del acuerdo y reduce la presión social sobre los expendios que deciden aumentar precios.
Impacto en la economía regional
El incumplimiento del tope en la Magna afecta principalmente a los automovilistas particulares y a pequeños negocios que dependen de este combustible. Aunque el diésel mantiene su precio, el encarecimiento de la gasolina de mayor consumo diario erosiona el poder adquisitivo de las familias yucatecas. El gobierno federal ha reiterado que el acuerdo busca proteger la economía popular, pero la aplicación voluntaria deja margen para que cada estación decida su nivel de adhesión.
El contraste entre el estricto cumplimiento del diésel y la relajación en la Magna revela las limitaciones de un mecanismo que depende de la buena voluntad de los participantes. Mientras el sector transporte de carga ejerce presión constante, los consumidores individuales carecen de la misma capacidad de negociación, lo que explica la diferencia en el comportamiento de los precios.
La situación en Yucatán refleja un patrón más amplio: cuando los incentivos de mercado y la supervisión efectiva no coinciden, los acuerdos voluntarios tienden a erosionarse con el tiempo. El incremento registrado en las últimas semanas sugiere que el pacto, vigente hasta septiembre de 2026, enfrenta desafíos de cumplimiento que podrían requerir mayor fiscalización o mecanismos alternativos de control.
