Gas europeo alcanza máximo de tres semanas por almacenamiento

Los precios de referencia del gas natural en Europa registraron el viernes su nivel más alto en tres semanas, impulsados principalmente por el ritmo lento de reposición de los depósitos subterráneos. El contrato holandés de mes próximo cerró en 43,89 euros por megavatio-hora, tras una ligera corrección del 0,2 % al final de la jornada. El equivalente británico se situó en 104,4 peniques por termia, reflejando la misma tendencia.

Aunque las conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Doha alcanzaron un acuerdo que alivió las tensiones geopolíticas y provocó una caída paralela en los precios del petróleo, el mercado europeo del gas mostró una notable resistencia. Los operadores priorizaron las limitaciones estructurales de suministro sobre el alivio diplomático inmediato en Oriente Medio.

Preocupaciones por el ritmo de inyección

Los niveles de almacenamiento actuales en Europa se encuentran por debajo de las trayectorias agresivas observadas en los dos últimos años. Una combinación de mantenimientos prolongados en los gasoductos noruegos y una competencia intensa por cargamentos de gas natural licuado ha ralentizado la recarga estival. Esta situación genera inquietud de cara al próximo invierno, ya que los inventarios constituyen el principal colchón ante posibles picos de demanda.

La ola de calor que afecta al sur del continente ha incrementado adicionalmente la generación eléctrica con gas para alimentar sistemas de aire acondicionado, elevando el consumo justo cuando las inyecciones deberían ser más intensas. Los datos semanales de la Asociación Europea de Almacenamiento de Gas muestran que el ritmo de llenado se sitúa un 12 % por debajo de la media de los últimos cinco años.

Desconexión entre petróleo y gas

La normalización del tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz tras el acuerdo de Doha ha reducido los riesgos de interrupción en los envíos de GNL desde Qatar. Sin embargo, los flujos físicos que llegan a los terminales europeos aún no compensan los cuellos de botella internos. Esta divergencia entre los mercados del petróleo y del gas evidencia que las restricciones europeas tienen un origen más regional que geopolítico global.

Los analistas destacan que la diversificación de proveedores tras la reducción de las importaciones rusas por gasoducto ha dejado al continente más expuesto a las variaciones de precio del GNL en el mercado spot. Cualquier retraso adicional en los mantenimientos noruegos o un aumento de la demanda asiática podría amplificar la presión alcista sobre los precios.

Perspectivas de mercado y riesgos

El comportamiento del viernes sugiere que los operadores están valorando con mayor peso las variables estructurales que las noticias coyunturales. Esta lectura implica que, mientras no se observe una aceleración clara en las inyecciones durante las próximas semanas, los precios podrían mantener un soporte elevado incluso ante nuevos avances diplomáticos. Al mismo tiempo, una mejora en los flujos noruegos o un enfriamiento de las temperaturas reduciría rápidamente esa presión.

Las empresas energéticas europeas continúan monitorizando de cerca los inventarios y han incrementado las coberturas para el invierno. Los reguladores, por su parte, evalúan medidas adicionales de flexibilidad en las terminales de regasificación para mitigar posibles escaseces puntuales. El equilibrio entre estos factores determinará si el actual repunte de precios se consolida o se diluye en las próximas semanas.

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