Ford, GM y Stellantis desafían T-MEC

Presión industrial

Ford, General Motors y Stellantis se alinearon con México para frenar los cambios que Washington impulsa en la revisión del T-MEC. El punto más sensible es la exigencia de mayor contenido estadounidense en los vehículos, una regla que, según las automotrices, encarecería la producción y obligaría a reordenar proveedores en toda Norteamérica.

Reuters reporta que al menos dos fabricantes calculan costos extra de hasta 2,000 millones de dólares anuales por empresa. El riesgo no es marginal: GM estima un golpe de entre 2,500 y 3,500 millones de dólares en aranceles durante 2026, mientras Ford prevé un impacto neto cercano a 1,000 millones. En ese contexto, endurecer las reglas de origen no solo elevaría precios, también aceleraría la relocalización de producción hacia Estados Unidos, como ya hace Ford con algunos modelos Lincoln.

La negociación sigue abierta y México intenta limitar el daño: busca que los aranceles se calculen solo sobre el valor fuera de Norteamérica, no sobre el vehículo completo. La próxima ronda será en septiembre, en Washington, con un efecto decisivo para la industria automotriz regional.

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