Kwanza Jones y José E. Feliciano iniciaron oficialmente su etapa como propietarios mayoritarios de los Padres de San Diego con una promesa pública: comprometerse a competir por una Serie Mundial. La pareja adquirió la organización por 3 mil 900 millones de dólares, cifra récord para la operación, y presentó una visión que coloca a San Diego, Baja California, México, Latinoamérica y el Caribe dentro de la comunidad que buscan representar.
Durante sus primeras declaraciones como dueños, ambos subrayaron repetidamente la cercanía del club con México. Jones y Feliciano señalaron que los Padres cuentan con una posición particular dentro de las Grandes Ligas por su territorio fronterizo. Su aspiración, dijeron, es ampliar el vínculo del equipo con los aficionados y con el talento de México, América Latina y el Caribe.

Jones planteó esa ambición como una respuesta a la percepción de que comunidades como San Diego y Baja suelen ser vistas como pequeñas. “No somos pequeños, somos muy grandes y tenemos muy grandes ambiciones”, expresó al mencionar también a países como México y Puerto Rico. La nueva propietaria destacó que el alcance que imaginan para la franquicia va más allá de una sola ciudad o mercado.
La venta abrió una nueva etapa
La compra fue aprobada por MLB y puso fin al periodo de la familia Seidler al frente de los Padres, iniciado en 2012. Jones explicó que la disponibilidad del club les sorprendió y describió la decisión como una oportunidad que llegó “en el tiempo correcto, con las personas correctas”.
La operación también tiene un componente inédito para la franquicia: Feliciano se convierte en el primer latino al frente de una organización de MLB. El inversionista hizo su fortuna con Clearlake Capital, firma fundada en 2006 y dedicada a inversiones en software, industria y productos de consumo. Además, posee una participación en el Chelsea de la Premier League junto al estadounidense Todd L. Boehly.
Feliciano diferenció su vínculo con el club inglés de su nueva responsabilidad en San Diego. “Esa es una inversión empresarial, aquí es algo familiar”, afirmó al hablar de ambos proyectos. Jones reforzó esa separación al señalar que sería un error manejarlos de la misma manera.
El mensaje final: ganar una Serie Mundial
En la presentación e interacción con medios latinos, Feliciano evitó asegurar un campeonato, pero sí ofreció compromiso y conexión para buscarlo. “No podemos prometer que vamos a ganar, pero podemos prometer que tendremos compromiso y esa conexión para intentar ganar”, dijo sobre las aspiraciones de los Padres.
El momento más directo llegó cuando estaba por ponerse por primera vez el jersey de San Diego como dueño. Con el micrófono en la mano, Feliciano lanzó el mensaje que cerró su presentación: “¡Vamos Padres! ¡A ganar una Serie Mundial!”. Jones, artista y filántropa, también llevó su entusiasmo al acto al mencionar su canción “¡Vamos!”, inspirada en los Padres y con una estrofa dedicada a una atrapada de Fernando Tatis Jr.
La historia de propietarios del club comenzó con C. Arnholt Smith entre 1969 y 1974, seguido por la familia Kroc, Tom Werner, John Moores, Jeff Moorad y la familia Seidler. Con la llegada de Jones y Feliciano, los Padres abren una nueva administración marcada por la inversión récord y por su intención declarada de acercar aún más a la franquicia con la región binacional.
