Auditores de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) comenzaron una revisión a la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) para verificar el cumplimiento de las normas internacionales de seguridad operacional, de acuerdo con fuentes cercanas al proceso consultadas por Grupo REFORMA. La inspección se produce en un momento sensible para la aviación mexicana, que apenas en septiembre de 2023 recuperó la Categoría 1 de seguridad aérea tras más de dos años de observaciones técnicas y restricciones para su industria.

Un antecedente que sigue pesando
La autoridad aeronáutica mexicana fue degradada a Categoría 2 el 25 de mayo de 2021, una decisión que reflejó deficiencias detectadas por la FAA en la supervisión y aplicación de estándares de seguridad. Ese revés afectó la capacidad de aerolíneas mexicanas para abrir nuevas rutas hacia Estados Unidos y obligó a las autoridades a emprender una corrección prolongada que incluyó cambios operativos, reforzamiento de personal técnico y ajustes regulatorios.
El regreso a Categoría 1, alcanzado el 14 de septiembre de 2023, fue interpretado entonces como una señal de que México había atendido las observaciones esenciales del organismo estadounidense. Sin embargo, la nueva revisión muestra que el expediente no está cerrado. En aviación, la categoría no funciona como un certificado permanente, sino como una condición que debe sostenerse con vigilancia continua, capacidad institucional y cumplimiento verificable.
Vigilancia sobre la capacidad regulatoria
La intervención de auditores de la FAA apunta a evaluar si la AFAC mantiene el nivel de supervisión exigido por los convenios internacionales. Más allá del trámite técnico, el proceso revela una relación de escrutinio persistente entre ambos reguladores. Para México, el reto no es solo conservar la calificación recuperada, sino demostrar que la autoridad civil puede sostener controles sólidos en un sector que opera con alta exigencia operativa y comercial.
La revisión también adquiere relevancia por el peso económico de la aviación en la conexión bilateral con Estados Unidos. Cualquier señal de debilidad regulatoria podría afectar la confianza de aerolíneas, inversionistas y pasajeros, además de reabrir dudas sobre la capacidad del Estado mexicano para supervisar de manera consistente un sistema que ya fue cuestionado por fallas estructurales. Por ahora, las fuentes consultadas no detallaron el alcance ni la duración de la inspección, pero el inicio del proceso coloca nuevamente bajo observación a una institución que ha tenido que reconstruir credibilidad en menos de tres años.
