Extracción de pez diablo en Náinari

Las labores de extracción del pez diablo en la Laguna del Náinari comenzaron ayer y se mantendrán durante toda la semana. El objetivo principal es reducir la población de esta especie invasora que ya representa cerca del 40 por ciento de los peces que habitan el embalse, según datos del monitoreo más reciente.

Monitoreo detecta desequilibrio en oxigenación

José Alfredo Bahena, biólogo de Desarrollo Rural Municipal, explicó que el seguimiento constante de las condiciones del agua permite identificar cuándo los niveles de oxígeno bajan de forma significativa. Esa disminución funciona como indicador directo de sobrepoblación. En los muestreos actuales se confirmó que cuatro de cada diez ejemplares corresponden al pez diablo, proporción que obliga a intervenir de manera periódica para evitar un colapso en la calidad del agua.

Extracciones programadas dos o tres veces al año

Las jornadas de retiro masivo se realizan entre dos y tres veces anuales desde hace varios años. En la intervención anterior se retiraron aproximadamente mil quinientos ejemplares. Sin embargo, la erradicación total sigue siendo inalcanzable debido a la alta resistencia de la especie y a su capacidad de reproducción rápida. Cada extracción permite también evaluar el estado general de las poblaciones de peces nativos y separar la biomasa para su disposición adecuada.

Origen de la invasión y respuesta institucional

La presencia del pez diablo se detectó alrededor de 2019 y se atribuye a la liberación intencional de ejemplares por parte de personas. Desde entonces, el municipio mantiene un programa permanente de control que combina extracción física con monitoreo continuo. Esta estrategia busca contener el crecimiento poblacional sin generar impactos adicionales en el ecosistema de la laguna, aunque los especialistas reconocen que la especie ya forma parte establecida del entorno acuático.

Resistencia ecológica complica el control

El pez diablo muestra una notable capacidad de adaptación a condiciones cambiantes de oxígeno y temperatura, lo que le otorga ventaja frente a otras especies. Esta característica explica por qué las extracciones repetidas no logran reducir su proporción de manera sostenida. El análisis de los datos acumulados indica que las intervenciones deben repetirse con frecuencia para mantener el equilibrio, aunque el costo operativo y el esfuerzo humano aumentan cada ciclo.

Implicaciones para el ecosistema local

La alta proporción de pez diablo altera la dinámica alimentaria y reduce el espacio disponible para especies nativas. Aunque no se han registrado mortandades masivas recientes, la tendencia observada en los niveles de oxígeno sugiere que sin control constante el riesgo de episodios de hipoxia podría incrementarse. Las autoridades locales consideran que el programa actual representa la medida más efectiva disponible mientras se evalúan opciones complementarias de manejo a largo plazo.

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