Las reservas de gas de Europa se situaron esta semana en el 63 %, uno de los niveles más bajos registrados en agosto y muy por debajo del promedio habitual del 80 % al cierre de ese mes, según datos citados por The Guardian. Expertos del sector advierten de un posible aumento de la volatilidad de precios durante el invierno.

Greg Molnar, profesor y analista de la industria del gas, señaló que, si continúa el actual ritmo de llenado, la Unión Europea iniciará la temporada de calefacción con reservas cerca de una quinta parte inferiores al promedio de los últimos cinco años.
El lento almacenamiento se atribuye en parte a la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán y a las perturbaciones en las exportaciones de combustibles del golfo Pérsico tras el cierre del estrecho de Ormuz. También influyeron el frío al final del último invierno y la elevada demanda eléctrica por la ola de calor europea.
El Reino Unido figura entre los países más expuestos por su limitada capacidad de almacenamiento y su alta dependencia de importaciones por gasoducto y buques. Chris O’Shea, director ejecutivo de Centrica, afirmó esta semana que el país “casi no tiene gas almacenado” para el invierno.
