El euro cerró el 2 de julio a 45,97 pesos uruguayos, un avance del 1,85% frente al cierre anterior de 45,13 pesos, según datos de Dow Jones. En la semana el alza acumula 2,45%, aunque en términos interanuales registra una caída del 1,07%. La volatilidad actual del 19,28%, superior al promedio de referencia del 14,92%, señala un momento de mayor inestabilidad en el mercado cambiario local.

Esta variación diaria contrasta con las proyecciones de mediano plazo que maneja el Banco Central del Uruguay. La encuesta de analistas prevé que el dólar alcance 40,19 pesos a fines de 2026, tras ubicarse en torno a 38,92 en enero y 39,48 en junio del mismo año. El escenario apunta a una depreciación gradual del peso, aunque moderada.
Crecimiento e inflación bajo control
Las mismas estimaciones indican que el PBI uruguayo crecerá 1,87% en 2026, 1,85% en 2027 y 1,92% en 2028. Estas cifras representan un recorte frente a las expectativas de hace un año, cuando se proyectaba un 2,47% para 2026. La dispersión entre analistas va del 1,50% al 2,30%, lo que refleja cautela ante un contexto externo incierto.
En paralelo, la inflación esperada se sitúa en 4,40% para 2026 y converge hacia el 4,50% en 2028, dentro del rango meta del BCU. Este ajuste gradual sugiere que las autoridades mantienen el foco en la estabilidad de precios pese a la volatilidad cambiaria observada en los últimos días.
Contexto histórico y desafíos
El peso uruguayo opera bajo flotación independiente desde 2002, tras la crisis que obligó a abandonar el régimen de bandas. Desde entonces el país ha mostrado mayor resiliencia macroeconómica, con alto ingreso per cápita y baja desigualdad en la región. Sin embargo, el reto actual sigue siendo elevar el crecimiento potencial más allá del 2% anual y reducir la dispersión de pronósticos que hoy caracteriza al mercado.
