Euro en Colombia: subida del 4,63% y tensiones cambiarias 2026

El euro cerró el 26 de junio de 2026 a 3.918,84 pesos colombianos, un alza del 4,63% frente al cierre anterior de 3.745,5 pesos según datos de Dow Jones. En la última semana registró una caída del 0,54%, mientras que en el año acumula una contracción del 16,54%. La volatilidad del par euro-peso se ubicó en 41,94%, más del doble del nivel de referencia del 18,23%. Estas cifras reflejan un mercado donde la apreciación puntual del euro convive con una tendencia estructural de debilitamiento anual.

El Grupo Cibest de Bancolombia proyecta que el dólar promediará 3.878 pesos durante 2026, sustentado en la debilidad global del billete estadounidense, el flujo constante de remesas y la expectativa de alzas en las tasas locales. El Banco de la República mantuvo su tasa en 9,25%, mientras la Reserva Federal la redujo al rango 3,50%-3,75%. Este diferencial sostiene estrategias de carry trade que favorecen al peso, aunque el recorte en la calificación soberana y el proceso electoral introducen riesgos alcistas sobre la tasa de cambio.

Efectos sobre importadores y exportadores

La apreciación puntual del euro encarece las importaciones desde la zona euro, especialmente maquinaria, componentes farmacéuticos y bienes de capital que representan cerca del 18% de las compras externas colombianas. Empresas manufactureras que dependen de estos insumos verán comprimidos sus márgenes si no logran trasladar el costo al precio final. Por el contrario, exportadores de café, flores y banano que facturan en euros obtienen un ingreso adicional inmediato, aunque el efecto anual sigue siendo negativo por la tendencia bajista de la divisa europea frente al peso.

El sector turismo también enfrenta tensiones. Visitantes europeos perciben Colombia más cara cuando el euro se fortalece, lo que podría moderar el crecimiento de llegadas registrado en 2025. Hoteleros y operadores ya reportan consultas más cautelosas para el segundo semestre, aunque aún no hay cancelaciones masivas.

Diferencial de tasas y carry trade

El mantenimiento de la tasa en 9,25% por parte del Banco de la República, frente a la reducción estadounidense, crea un diferencial de aproximadamente 550 puntos básicos que incentiva el carry trade. Fondos internacionales que toman posiciones en pesos obtienen rendimientos atractivos mientras el tipo de cambio se mantenga estable o se aprecie. Sin embargo, este flujo es sensible a cualquier señal de deterioro fiscal o electoral. La experiencia de 2018 mostró que una salida repentina de capitales puede revertir la apreciación en semanas y elevar la volatilidad por encima del 40%.

El informe de Bancolombia advierte que la incertidumbre fiscal derivada del recorte de calificación soberana podría generar presiones alcistas sobre el dólar. Si el mercado percibe que el gobierno no logrará contener el déficit, los inversores exigirán primas de riesgo mayores, debilitando la efectividad del carry trade.

Perspectivas para el segundo semestre

La proyección de un dólar promedio de 3.878 pesos para 2026 implica una apreciación adicional del peso frente al dólar de alrededor del 3% respecto al cierre de junio. Esta trayectoria depende de que la Reserva Federal mantenga su tono dovish y de que el flujo de remesas no se deteriore. Un escenario alternativo contempla que el proceso electoral colombiano eleve la prima de riesgo país, empujando el dólar hacia 4.100-4.200 pesos antes de finalizar el año.

El peso colombiano, al ser una moneda de alta beta frente al dólar, amplifica los movimientos globales del DXY. Si el índice retoma fuerza por datos de empleo estadounidenses mejores a lo esperado, la volatilidad del euro-peso podría superar nuevamente el 40%, afectando tanto a hogares que reciben remesas como a empresas con deuda en moneda extranjera.

Riesgos estructurales y mitigantes

El principal riesgo radica en la combinación de incertidumbre fiscal y calendario electoral. Una agencia de calificación ya recortó la nota soberana; cualquier nuevo deterioro en las cuentas públicas podría desencadenar ventas de activos colombianos. Al mismo tiempo, el gobierno ha implementado medidas para estabilizar el tipo de cambio, como la acumulación de reservas y la gestión de la deuda en pesos. Estas acciones han demostrado ser efectivas en el corto plazo, pero pierden potencia cuando el contexto global se vuelve adverso.

Otro factor a monitorear es la evolución del salario mínimo. El mercado anticipa ajustes al alza que podrían presionar la inflación y obligar al Banco de la República a subir tasas adicionales. Un endurecimiento monetario mayor al esperado reforzaría la apreciación del peso, aunque a costa de menor crecimiento económico.

En síntesis, el repunte del euro del 26 de junio no altera la tendencia de debilitamiento anual ni modifica sustancialmente las proyecciones de Bancolombia. El diferencial de tasas seguirá favoreciendo al peso mientras no se materialicen shocks fiscales o electorales. Los agentes económicos deben prepararse para episodios de alta volatilidad y considerar coberturas cambiarias, especialmente aquellos con exposición a importaciones europeas o financiamiento en dólares.

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