En el cierre de operaciones del 26 de junio, el euro alcanzó los 67,52 pesos dominicanos, lo que supone un incremento del 2,68 % frente al valor de 65,75 pesos registrado el día anterior. Este movimiento rompe una racha de días más estables y refleja la mayor volatilidad que atraviesa el mercado cambiario local.
Durante la última semana el euro acumuló una ganancia del 1,13 %, aunque en la comparación interanual todavía muestra una contracción del 8,26 %. La volatilidad actual del par se ubica en 18,38 %, muy por encima del promedio histórico de 12,27 %, lo que indica un periodo de mayor incertidumbre para importadores, exportadores y ahorradores que operan en esta divisa.

Factores que impulsaron el repunte
El alza del euro responde a una combinación de elementos. Por un lado, la demanda estacional de divisas europeas vinculada al turismo europeo que inicia su temporada alta y, por otro, la percepción de que el Banco Central Europeo podría mantener una postura más restrictiva que la Reserva Federal en los próximos meses. Al mismo tiempo, el peso dominicano enfrenta presiones derivadas del aumento de las importaciones de bienes intermedios y de la salida estacional de dólares para pagos de deuda corporativa.
El Banco Central de la República Dominicana ha intervenido de forma moderada en el mercado para evitar saltos bruscos, vendiendo dólares de sus reservas. Esta estrategia busca preservar la predictibilidad del tipo de cambio dentro de un esquema de flotación administrada que ha caracterizado la política monetaria dominicana en los últimos años.
Perspectivas macroeconómicas para 2026
Según el informe de UBS Financial Services, República Dominicana avanzará hacia un crecimiento del PIB real cercano al 4 % en 2026, impulsado por tasas de interés más bajas y un entorno externo más estable. La firma destaca que la reducción del costo del crédito liberará demanda interna y estimulará la inversión privada, mientras que la recuperación del turismo europeo aportará divisas adicionales.
En el frente fiscal, el gobierno aprobó un presupuesto suplementario que eleva el gasto de capital en 0,4 % del PIB para 2025, ampliando el déficit global hasta 3,5 %. Para 2026, el Ministerio de Hacienda proyecta reducir ese desequilibrio a 3,2 % del PIB y alcanzar un superávit primario de 0,5 %. Estas metas suponen un control disciplinado del gasto corriente y una mayor eficiencia en la recaudación tributaria.
Riesgos y variables a monitorear
El mismo informe de UBS advierte sobre dos riesgos principales: la posibilidad de eventos climáticos adversos que afecten la producción agrícola y el turismo, y eventuales tensiones de gobernabilidad que podrían retrasar reformas estructurales. Ambos factores tienen el potencial de modificar el flujo de divisas y, por tanto, la trayectoria del tipo de cambio.
El Banco Central estima que el euro podría situarse cerca de 66,35 pesos en septiembre de 2026 y alcanzar aproximadamente 69,15 pesos un año después, dentro de un escenario de depreciación gradual del peso dominicano. Esta proyección asume que la Reserva Federal mantendrá una política monetaria restrictiva durante más tiempo, fortaleciendo al dólar frente a otras monedas.
La deuda pública bruta se mantendría estable alrededor del 58 % del PIB durante los próximos 12 a 18 meses, siempre que no se materialicen choques macroeconómicos imprevistos. Los superávits en la balanza de servicios y las remesas seguirán compensando los déficits en la cuenta de bienes, manteniendo el déficit por cuenta corriente entre 2 % y 2,5 % del PIB en 2025 y 2026.
La inversión extranjera directa neta se proyecta entre 3,5 % y 4 % del PIB, con énfasis en turismo, energía, industria y sector inmobiliario. Estos flujos de capital serían suficientes para financiar la brecha externa, según datos del propio Banco Central citados por UBS.
En este contexto, el comportamiento del euro frente al peso dominicano seguirá dependiendo de la coordinación entre la política monetaria local y las decisiones de la Reserva Federal, así como de la evolución de los precios del petróleo y de la demanda turística europea. Los agentes económicos locales observan con atención estos indicadores para ajustar sus estrategias de cobertura cambiaria en los próximos trimestres.
