El euro cerró el 7 de julio en Colombia a un promedio de 3.800,51 pesos, un avance del 2,18% frente al nivel de 3.719,5 pesos registrado el día anterior. Esta variación se produce en un contexto donde la divisa europea ha mostrado fortaleza durante dos jornadas consecutivas, aunque en la última semana acumula un retroceso del 0,21% y una caída interanual del 17,83%. La volatilidad actual del tipo de cambio se ubica en 18,07%, ligeramente por debajo del nivel de referencia de 18,41%, lo que sugiere una moderada estabilización en el mercado cambiario local.
Proyección de Bancolombia para el dólar en 2026
El Grupo Cibest de Bancolombia estima que el dólar promediará 3.878 pesos durante 2026. Esta previsión se sustenta en la debilidad estructural del dólar estadounidense a nivel global, el flujo constante de remesas hacia Colombia y la expectativa de posibles alzas en las tasas de interés locales. El análisis del banco destaca que estas mismas condiciones continuarán respaldando al peso colombiano a lo largo del año en curso, replicando en parte el comportamiento observado en 2025 cuando la moneda nacional se apreció 14% frente al dólar.
Los factores que explican esa apreciación previa incluyen la volatilidad en la política comercial de Estados Unidos y una contracción del 9% en el índice DXY. Para 2026 se anticipa que el mismo entorno de debilidad global del dólar mantendrá una presión bajista sobre la divisa estadounidense, aunque el margen de maniobra del peso dependerá también de variables internas como el crecimiento del salario mínimo y la evolución de la inflación.
Diferencial de tasas y estrategias de carry trade
La Reserva Federal redujo su tasa de interés al rango de 3,50%-3,75%, mientras el Banco de la República mantiene la suya en 9,25%. Este diferencial de tasas favorece operaciones de carry trade que canalizan capital hacia activos colombianos denominados en pesos. Según el informe de mercado cambiario de Bancolombia, estas estrategias contribuyen a mantener el dólar cerca del nivel proyectado de 3.878 pesos, siempre que no se produzcan cambios abruptos en las expectativas de política monetaria local.

Riesgos fiscales y presiones alcistas latentes
A pesar del escenario base favorable, el informe advierte sobre riesgos que podrían generar presiones alcistas sobre la tasa de cambio. La incertidumbre fiscal, agravada tras el recorte en la calificación soberana de Colombia por parte de una agencia internacional, y el próximo proceso electoral figuran entre los elementos que podrían alterar el equilibrio actual. Las medidas adoptadas por el Gobierno para contener una depreciación mayor del peso buscan mitigar estos efectos, aunque su efectividad dependerá de la evolución de los ingresos fiscales y del gasto público durante los próximos meses.
El peso colombiano, moneda de curso legal controlada por el Banco de la República, circula en denominaciones de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos. Las piezas de mayor valor son bimetálicas para dificultar su falsificación y presentan diseños inspirados en la biodiversidad nacional. Esta infraestructura monetaria sigue siendo un soporte estructural para la estabilidad cambiaria, aunque no elimina la sensibilidad del tipo de cambio ante choques externos o internos.
