Al cierre de las operaciones del 1 de julio de 2026, el euro se situó en un promedio de 27,32 pesos cubanos, lo que representa una leve baja del 0,08 % frente al valor registrado el día anterior. Esta cotización, reportada por fuentes de mercado como Dow Jones, refleja un comportamiento estable en un contexto donde la demanda de divisas sigue presionada por la escasez estructural de la economía cubana.
Durante la última semana el euro acumuló un avance del 0,54 %, aunque en la comparación interanual acumula una caída del 1,6 %. La volatilidad actual del par se ubica en 4,1 %, inferior al nivel de referencia del 6,22 %, lo que indica un periodo de relativa calma en las transacciones, aunque no elimina la incertidumbre sobre la disponibilidad real de divisas en el mercado formal.
Proyecciones económicas para 2026
El Gobierno cubano proyecta un crecimiento del 1 % del producto interno bruto para 2026, la misma meta que no pudo cumplirse en 2025 debido a la contracción de la actividad productiva. El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, ha descrito el escenario como una “economía de guerra”, marcada por amenazas externas, tensiones financieras y riesgos que podrían agravarse en los próximos meses.
Las expectativas oficiales descansan principalmente en una recuperación del turismo y en el sostenimiento de los servicios médicos exportados, que continúan siendo una de las principales fuentes de ingreso de divisas. Sin embargo, la persistencia de apagones, la falta de insumos básicos y la elevada dolarización de la economía limitan el alcance de estas proyecciones.

En materia inflacionaria, las autoridades prevén un aumento del 10 % en los precios del mercado formal, cinco puntos porcentuales menos que la inflación interanual del 14,07 % registrada al cierre de 2025. El déficit fiscal estimado asciende a 74 500 millones de pesos cubanos, cifra equivalente a unos 3 100 millones de dólares según el tipo de cambio oficial para empresas, prácticamente idéntica a la del ejercicio anterior.
Problemas estructurales persistentes
Entre 2020 y 2024 la economía cubana se contrajo un 11 % y en 2024 el PIB retrocedió un 1,1 %, marcando el segundo año consecutivo de caída. Las autoridades reconocen que la escasez de productos básicos, los cortes de electricidad, la inflación elevada, la creciente dolarización y la fuerte migración siguen afectando la capacidad de recuperación del país.
El Gobierno ha reiterado la necesidad de atraer inversión extranjera y ha prometido un entorno “más dinámico y transparente” para los inversionistas. No obstante, las dificultades financieras actuales y la complejidad del contexto internacional limitan el margen de maniobra real para implementar reformas de mayor alcance.
Antecedentes del sistema monetario cubano
El peso cubano es la moneda de curso legal y está dividido en 100 centavos. Desde el 1 de enero de 2021 desapareció el peso cubano convertible como moneda de uso cotidiano, aunque mantuvo valor legal hasta su extinción efectiva. Antes de la unificación, la tasa de cambio oficial era de 24 pesos cubanos por dólar; en el mercado informal llegó a superar los 100 pesos por dólar en periodos de mayor tensión.
La unificación monetaria de 2021 no resolvió los desequilibrios de fondo. La falta de divisas para importar insumos y la contracción del turismo durante la pandemia agravaron la escasez y empujaron la inflación hasta el 40 % en 2022. Estos antecedentes explican por qué el tipo de cambio del euro sigue siendo observado con atención por la población y por los actores económicos que dependen de importaciones.
El análisis del cierre del 1 de julio muestra que, pese a la ligera baja diaria, el euro mantiene una tendencia de mayor estabilidad relativa en comparación con meses anteriores. Sin embargo, la brecha entre el mercado formal y las necesidades reales de divisas de empresas y hogares continúa siendo uno de los principales desafíos para la política económica cubana en 2026.
