En la apertura del 6 de julio, el euro se cotizó en promedio a 27,4 pesos cubanos, lo que supone una baja del 0,21% frente al cierre anterior de 27,46 pesos, según datos de Dow Jones. Esta variación se produce en un contexto donde la divisa europea acumula un avance semanal del 0,3%, aunque registra una contracción interanual del 1,6%. La volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 3,22%, por debajo de la media de referencia del 6,15%, lo que indica un periodo de relativa estabilidad en el mercado cambiario cubano.
El comportamiento del euro frente al peso cubano refleja las tensiones propias de una economía que opera con múltiples tipos de cambio y una demanda persistente de divisas. Aunque el dato de apertura no altera de forma significativa las expectativas de corto plazo, sí confirma la tendencia observada en las últimas semanas, donde el euro a sol peruano también ha mostrado caídas consecutivas.

Proyecciones oficiales para 2026
El Gobierno cubano proyecta un crecimiento económico del 1% para 2026, la misma tasa estimada para 2025 pero que no se alcanzó debido a la contracción del Producto Interno Bruto. El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, ha señalado que el país funcionará en un escenario de “economía de guerra”, marcado por amenazas, riesgos y tensiones que podrían agravarse durante el próximo año.
Las autoridades fundamentan esta previsión en mejores perspectivas para el turismo y los servicios de exportación, en especial los servicios médicos, que continúan siendo una fuente clave de divisas. No obstante, el propio ministro reconoce que la meta sigue condicionada por la escasez de productos básicos, los apagones recurrentes, la inflación elevada, la creciente dolarización y la fuerte migración.
Inflación, déficit fiscal y problemas estructurales
En el ámbito de los precios, el Ejecutivo prevé un aumento del 10% en el mercado formal, cinco puntos porcentuales menos que la inflación interanual del 14,07% registrada al cierre de 2025. El déficit fiscal estimado para 2026 asciende a 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a unos 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial para empresas, una cifra similar a la del año anterior.
Entre 2020 y 2024 la economía cubana se contrajo un 11%. En 2024 el PIB retrocedió un 1,1%, marcando el segundo año consecutivo de caída. Las autoridades identifican la necesidad de atraer inversión extranjera y han prometido un entorno más dinámico y transparente para los inversores, aunque admiten las dificultades financieras actuales y la complejidad del contexto internacional y doméstico.
Antecedentes de la unificación monetaria
El peso cubano es la moneda de curso legal y está dividido en 100 centavos. Desde el 1 de enero de 2021 desapareció el peso cubano convertible como moneda de uso cotidiano, aunque mantuvo valor legal. Antes de la unificación, la tasa de cambio oficial era de 24 pesos cubanos por dólar, mientras que en el mercado informal se llegaron a pagar hasta 100 pesos por cada dólar. La eliminación del convertible se interpretó por algunos sectores como una devaluación efectiva, mientras que el Gobierno la presentó como una medida para ordenar el sistema monetario.
En 2022, el entonces ministro de Economía Alejandro Gil Fernández reconoció que no se alcanzaron los niveles proyectados por la imposibilidad de cumplir con los ingresos previstos por exportaciones y por la caída del turismo, que contribuyó a una inflación que llegó al 40%. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) había advertido ya a finales de 2022 sobre el agotamiento del efecto rebote en la recuperación.
Contexto actual del mercado cambiario
La cotización de apertura del euro se produce en un momento en que Cuba mantiene una economía con alta dependencia de las divisas y una oferta limitada de productos importados. La diferencia entre el tipo de cambio oficial y las cotizaciones informales sigue siendo amplia, lo que afecta tanto a importadores como a la población que depende de remesas o de ingresos en moneda extranjera.
El dato de 27,4 pesos cubanos por euro refleja una estabilidad relativa en comparación con la volatilidad observada en periodos anteriores, pero no resuelve los desequilibrios estructurales que el propio Gobierno ha identificado como persistentes. Las proyecciones para 2026 dependerán, en gran medida, de la capacidad del país para aumentar los ingresos por turismo y servicios médicos mientras se gestionan las restricciones externas y las limitaciones internas de producción.
