Mexicali, B.C. Los residentes de Mexicali y el Valle de Mexicali tendrán la oportunidad de influir directamente en la programación de actividades que se ofrecerán en los Centros para el Bienestar. La dependencia municipal Bienestar Social Municipal (BISOM) habilitó una encuesta en línea que permanecerá abierta hasta el 31 de julio, con el objetivo de identificar las necesidades e intereses específicos de cada colonia para adaptar la oferta educativa y recreativa de estos espacios.
La iniciativa busca que los centros comunitarios dejen de operar con una programación estandarizada y respondan a las preferencias reales de la población. Hasta el 10 de julio, BISOM ya había acumulado más de mil 200 respuestas, cifra que servirá como base para planificar los talleres, cursos y actividades del segundo semestre del año.
Participación vecinal como eje del modelo
La consulta representa un cambio en la forma en que se diseñan las políticas de bienestar a nivel local. En lugar de imponer un catálogo de cursos desde la administración, se otorga a los habitantes la capacidad de priorizar contenidos que consideren más útiles para su entorno inmediato. Este enfoque parte del reconocimiento de que las colonias presentan realidades distintas en términos de edad promedio, nivel educativo y necesidades laborales, por lo que una oferta uniforme suele generar baja participación.

El mecanismo es sencillo: cada persona localiza el centro más cercano a su colonia a través de las redes oficiales de BISOM y marca las opciones que desea ver implementadas. La dependencia ha indicado que las respuestas se procesarán por zona para garantizar que la programación refleje las características demográficas de cada sector.
Estado actual de los centros y expansión del modelo PILARES
Mexicali cuenta actualmente con 17 Centros para el Bienestar. De ellos, cuatro ya operan bajo el esquema PILARES, un modelo que enfatiza la formación integral, el desarrollo de habilidades y el fortalecimiento del tejido social. Los centros que funcionan con este enfoque han registrado mayor asistencia sostenida, según datos preliminares de BISOM, aunque aún no se han publicado cifras detalladas de asistencia por curso.
Adicionalmente, dos centros ubicados en el fraccionamiento Misión del Ángel y la colonia Venustiano Carranza se encuentran en proceso de rehabilitación para incorporarse al mismo esquema. En una etapa posterior se contempla intervenir el centro del poblado Guadalupe Victoria. Estas intervenciones buscan elevar la calidad de las instalaciones y asegurar que cuenten con los espacios necesarios para impartir talleres de mayor complejidad técnica.
Implicaciones para la planeación municipal
La recopilación de información a través de la encuesta permite a BISOM ajustar sus recursos de manera más eficiente. Al conocer con antelación qué cursos tienen mayor demanda, la dependencia puede asignar instructores, materiales y horarios con menor margen de error. Esta práctica reduce el riesgo de que se ofrezcan actividades con baja ocupación, un problema frecuente en programas comunitarios cuando no existe retroalimentación previa.
Además, el ejercicio genera un registro territorial de preferencias que puede servir como insumo para futuras decisiones de infraestructura. Si varias colonias expresan interés en cursos de capacitación técnica, por ejemplo, la administración podría evaluar la necesidad de equipar laboratorios o talleres específicos en los centros más demandados.
Retos de implementación
A pesar de las ventajas que representa la consulta, persisten desafíos logísticos. La encuesta depende de que los habitantes tengan acceso a internet o a dispositivos móviles, lo que podría limitar la participación de sectores con menor conectividad. BISOM ha señalado que también se realizarán recorridos presenciales para recoger opiniones en colonias donde el uso de la herramienta digital sea reducido.
Otro aspecto a considerar es la capacidad real de respuesta una vez que se definan las prioridades. Aunque la encuesta permite identificar qué se desea aprender, la disponibilidad de instructores calificados y de presupuesto para materiales determinará en qué medida se pueden cumplir las expectativas vecinales. La dependencia ha indicado que priorizará las opciones con mayor respaldo, pero no ha precisado aún los criterios exactos de selección.
La experiencia de los cuatro centros que ya operan bajo el modelo PILARES servirá como referencia para evaluar si la metodología de consulta produce resultados medibles en términos de asistencia y permanencia de los participantes. Los datos que se obtengan durante el segundo semestre permitirán ajustar el proceso para futuras ediciones de la encuesta.
