EMAE abril: retroceso y tensiones para la recuperación

El Estimador Mensual de Actividad Económica registró en abril una contracción de 1,5% respecto de marzo, según datos del Indec. La caída interrumpe el repunte de 3,5% observado el mes anterior y sitúa la variación interanual en 1,6%, mientras el acumulado del año apenas alcanza 0,3%. Siete de los quince sectores que componen el EMAE mostraron alzas interanuales, liderados por minería (17,1%) y agricultura (10,9%), que en conjunto aportaron 1,8 puntos porcentuales al crecimiento anual. En cambio, pesca (-28,4%), industria manufacturera (-2,9%) y comercio (-3,2%) restaron 0,9 puntos. El propio ministro Luis Caputo optó por destacar el avance de 2,1% en el primer cuatrimestre frente al mismo período de 2025 y los 25 meses consecutivos de expansión del indicador tendencia-ciclo, la fase más larga en casi quince años.

Reversión sectorial tras el repunte de marzo

Varios rubros que habían crecido en marzo volvieron a terreno negativo. Construcción pasó de +8,3% a -1,8%, comercio de +4,2% a -3,2% e industria de +5,2% a -2,9%. Esta reversión sugiere que el repunte de marzo respondió en parte a factores transitorios, como anticipos de compras o liquidación de stocks, más que a un cambio estructural de demanda. Las consultoras ya advertían una corrección: Analytica proyectaba -0,8% y el CICEC incluso un leve repunte de 0,2%. La magnitud de la baja superó ambas estimaciones, lo que indica que la debilidad se concentró en los componentes más sensibles al consumo interno y al crédito.

Impacto diferenciado en la cadena productiva

La minería y la agricultura siguen actuando como anclas del crecimiento, impulsadas por precios internacionales y condiciones climáticas favorables. Sin embargo, su peso en el empleo formal es menor que el de la industria y el comercio, que concentran la mayor cantidad de puestos de trabajo asalariado. La contracción de estos últimos sectores amplía la brecha entre las regiones exportadoras de commodities y las provincias más dependientes del mercado interno. Las pymes manufactureras, que ya enfrentan costos energéticos elevados y competencia importada, ven reducidas sus posibilidades de reinversión. El efecto se transmite también a la recaudación tributaria, ya que el IVA y los impuestos a las ganancias responden con mayor elasticidad a la actividad industrial y comercial que a la producción primaria.

Tres lecturas sobre el estancamiento intermensual

La primera lectura apunta a que el ciclo expansivo iniciado hace más de dos años comienza a perder impulso por la ausencia de reformas estructurales que eleven la productividad. La segunda sugiere que la volatilidad mensual responde a la normalización de variables que se habían distorsionado durante la crisis de 2023-2024, como los stocks y las importaciones. La tercera, más cautelosa, advierte que los obstáculos políticos a la Ley de Inocencia Fiscal y al Fondo de Asistencia Laboral están postergando las señales de certidumbre que el sector privado requiere para aumentar la inversión. Cada una de estas interpretaciones tiene respaldo en datos distintos: la duración del ciclo expansivo apoya la primera; la reversión de marzo a abril sustenta la segunda; y el retraso legislativo, la tercera.

Perspectivas de los actores involucrados

El equipo económico insiste en que a partir de mayo o junio comenzarán “los mejores 18 meses”. Apoya su pronóstico en la concesión de 9.000 kilómetros de rutas nacionales, la reducción de cargas patronales y la creación de un fondo para despidos. Sin embargo, el propio sector de la construcción señala que la obra pública representa solo 30% de su actividad y que el resto depende de la inversión privada, hoy contenida por la incertidumbre fiscal y regulatoria. Los economistas de la Fundación Libertad y Progreso, como Iván Cachanosky, consideran que la caída de abril era previsible y que la clave estará en si mayo confirma o no la interrupción de la tendencia positiva. Desde el Congreso, legisladores opositores cuestionan que la adhesión de funcionarios al Régimen Simplificado de Ganancias complique la aprobación de la Ley de Inocencia Fiscal, mientras los contadores advierten sobre riesgos operativos para los contribuyentes.

Riesgos para el segundo semestre

El principal riesgo radica en que la postergación del Fondo de Asistencia Laboral hasta noviembre limite la capacidad de las empresas para ajustar plantillas sin generar pasivos laborales elevados. Otro factor es la posible persistencia de la debilidad del consumo, que afecta directamente a comercio e industria. Si la inversión privada no se recupera con la concesión de rutas, el crecimiento interanual podría estabilizarse por debajo de 2%, insuficiente para absorber el aumento de la oferta laboral. Finalmente, cualquier deterioro de los términos de intercambio de la minería o la agricultura reduciría el aporte de estos sectores y dejaría expuesta la fragilidad del resto de la economía.

La evolución de mayo y junio será decisiva para determinar si el dato de abril representa un ajuste puntual o el inicio de una fase de menor dinamismo. Los datos de alta frecuencia, como el consumo de energía industrial y las ventas minoristas, ofrecerán señales anticipadas antes de que se publiquen los próximos EMAE.

Artículos relacionados

Últimos artículos