El petróleo cerró este miércoles casi sin cambios, en un mercado dominado por la incertidumbre sobre la reapertura del estrecho de Ormuz. El Brent para entrega en octubre avanzó apenas un 0,11%, hasta USD 79,45 por barril, después de acumular una caída superior al 12% en las dos primeras sesiones de la semana. El WTI estadounidense, en cambio, retrocedió un 1,57%, hasta USD 74,58.
La presión bajista refleja las expectativas de una desescalada entre Irán y Estados Unidos. Hace una semana, el Brent se aproximaba a los USD 90 y el martes cayó por debajo de los USD 80 por primera vez desde el 13 de julio. El mercado descuenta que un acuerdo podría normalizar gradualmente el tránsito por una ruta estratégica para la energía mundial: antes del conflicto, por Ormuz circulaba cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado global.

Un acuerdo todavía frágil
Irán y Omán anunciaron un entendimiento sobre las características geográficas de una nueva ruta de navegación y dijeron estar en la fase final de una declaración conjunta. Teherán, sin embargo, condicionó la reapertura efectiva a que terceras partes no interfieran, en una alusión a Washington. También negó que mantenga conversaciones de paz con Estados Unidos, contradiciendo al presidente Donald Trump, quien afirmó que hubo una negociación positiva y amenazó con una respuesta “muy dura” si no se alcanza un acuerdo.
La divergencia entre ambos gobiernos explica la cautela de los inversores: existe optimismo sobre una solución operativa, pero no certeza sobre su alcance ni duración. Analistas de Global Risk Management estiman que un pacto confirmado podría llevar el Brent hacia USD 75 o incluso USD 70. ING advierte, no obstante, que el acuerdo podría desmoronarse rápidamente, como ocurrió con el protocolo alcanzado en junio.
Otros factores moderaron el descenso. Los hutíes de Yemen impusieron un embargo marítimo contra puertos y buques saudíes, elevando el riesgo en el mar Rojo. En sentido contrario, los inventarios estadounidenses de crudo aumentaron en 2,5 millones de barriles, hasta 407 millones, cuando el mercado esperaba una reducción de 1,5 millones. La cotización seguirá dependiendo menos de los fundamentos inmediatos que de la capacidad diplomática para convertir el entendimiento en una ruta segura y verificable.
