El peso cierra estable ante inflación de EU

El peso mexicano concluyó la primera sesión de la semana con variaciones mínimas frente al dólar, en una jornada marcada por la cautela de los inversionistas ante la falta de avances visibles en Medio Oriente y por la expectativa de nuevos datos de inflación en Estados Unidos. Al cierre, la moneda local se ubicó en 17.1414 unidades por dólar, apenas por encima del registro previo de 17.1385 unidades reportado por el Banco de México, lo que implicó una depreciación marginal de 0.02%, inferior a un centavo.

Durante la sesión, el tipo de cambio se movió en un rango acotado entre un máximo de 17.1621 unidades y un mínimo de 17.1310, reflejo de un mercado que, por ahora, no encuentra catalizadores suficientes para definir una tendencia más clara. La estabilidad observada contrasta con la volatilidad que caracterizó semanas previas, cuando el cruce reaccionó con mayor sensibilidad tanto a los datos económicos de Estados Unidos como a los episodios de tensión geopolítica.

México pierde terreno en diversificación exportadora y eleva su dependencia externa

El comportamiento del dólar también influyó en el tono del mercado cambiario. El Índice Dólar (DXY), que compara al billete verde con una canasta de seis divisas de referencia, avanzó 0.28% hasta 99.81 unidades. La recuperación se dio después de que la divisa estadounidense se debilitara la semana pasada, presionada por cifras laborales débiles y por noticias que alimentaron la posibilidad de una reducción de tensiones entre Estados Unidos e Irán. Ese retroceso había favorecido al peso y llevado al tipo de cambio el viernes a un nivel no visto desde febrero.

La percepción cambió al reactivarse la cautela por el frente geopolítico. El presidente estadounidense, Donald Trump, exigió a Irán una indemnización por las víctimas de sus ataques, en respuesta a la solicitud iraní de ser compensado por los daños causados a su infraestructura en el conflicto. Ese intercambio redujo el apetito por posiciones de mayor riesgo y dio soporte temporal al dólar y al petróleo, aunque sin provocar una ruptura decisiva en el mercado cambiario.

En el trasfondo inmediato permanece la lectura de que el peso conserva una fortaleza relativa frente a otras monedas emergentes, sostenida por un diferencial de tasas aún atractivo y por la persistencia de flujos hacia activos locales. Sin embargo, los analistas advierten que esa resiliencia está cada vez más condicionada por la evolución de la inflación en Estados Unidos, un dato clave para calibrar el margen de maniobra de la Reserva Federal en los próximos meses.

La atención del mercado se concentra ahora en el reporte de precios al consumidor de julio. Para BlackRock, ese indicador permitirá evaluar si la moderación reciente en contratación y salarios empieza a trasladarse a los precios. La gestora prevé incluso un repunte moderado de la inflación respecto del dato más bajo observado en junio, escenario que podría contener las expectativas de recortes más agresivos en la política monetaria estadounidense.

Para el peso mexicano, esa lectura es relevante porque una inflación más persistente en EU suele retrasar el ajuste de tasas de la Fed y, con ello, mantiene por más tiempo el soporte al dólar. En el corto plazo, esa combinación puede limitar el margen de apreciación de la moneda mexicana, aun cuando el tipo de cambio siga defendiendo niveles cercanos a 17.15 unidades. Desde la óptica técnica, Juan Carlos Cruz Tapia, CEO de México Financiero, consideró que las principales zonas de volumen del mes se ubican en 17.15 y 17.25 pesos, niveles que podrían funcionar como referencias clave para operadores e intermediarios en las próximas sesiones.

La lectura de fondo es que el mercado cambiario entró en una fase de espera. La menor presión inmediata sobre el peso no responde a una sola variable, sino al equilibrio temporal entre un dólar que intenta recuperar terreno, un entorno geopolítico todavía incierto y una agenda económica estadounidense que puede reordenar expectativas en cualquier momento. Mientras no aparezca una sorpresa en inflación o en el frente externo, el peso podría seguir moviéndose en un rango estrecho, con cambios limitados y atención puesta en la siguiente señal de la Reserva Federal.

Artículos relacionados

Últimos artículos