El oro marca su mayor descenso trimestral en 13 años

El precio del oro cerró el martes con un avance modesto, pero confirmó su peor desempeño trimestral desde 2013. El metal cotizó a 4.027,03 dólares la onza al contado, tras registrar una baja acumulada del 11,2 % en el trimestre y tocar mínimos desde noviembre de 2025. Los futuros en Estados Unidos se mantuvieron prácticamente sin cambios en 4.038,50 dólares.

Presiones derivadas de la política monetaria

La caída se explica principalmente por las expectativas de que la Reserva Federal mantendrá las tasas de interés en niveles elevados durante más tiempo. Aunque el oro suele funcionar como cobertura frente a la inflación, el aumento de los rendimientos de los bonos reduce su atractivo al no generar intereses. Los datos de inflación estadounidenses, que permanecen muy por encima del objetivo del 2 % de la Fed, han reforzado la visión de que no habrá recortes inmediatos y que incluso podrían considerarse nuevos incrementos.

Edward Meir, analista de Marex, señaló que los mercados muestran inquietud por la estabilidad del memorando de entendimiento en Oriente Medio y que el oro enfrenta presión porque los inversores no perciben un final claro al conflicto. Los enviados estadounidenses en Doha no sostendrán reuniones de alto nivel con Irán, según fuentes cataríes, lo que añade incertidumbre sobre cualquier avance diplomático.

Contexto histórico y comportamiento reciente

La última vez que el oro sufrió una caída trimestral de esta magnitud fue en el segundo trimestre de 2013, cuando el metal perdió cerca del 23 % en tres meses tras señales de que la Fed comenzaría a reducir su programa de estímulos. En aquella ocasión, el precio pasó de superar los 1.600 dólares a situarse por debajo de 1.200 dólares. El retroceso actual, aunque menos pronunciado en términos porcentuales, revive patrones similares: un entorno de tasas reales al alza y menor apetito por activos sin rendimiento.

Durante el mes de junio el oro acumuló pérdidas del 11,2 %, su peor registro mensual desde noviembre de 2025. El mínimo intradía registrado el martes situó al metal en niveles no vistos en siete meses, evidenciando la rapidez con que el mercado ha ajustado sus expectativas monetarias.

Datos clave que definirán la próxima etapa

Los inversores centrarán ahora su atención en el informe de empleo de ADP que se publicará el miércoles y, especialmente, en las nóminas no agrícolas del jueves. Estos indicadores ofrecerán pistas más claras sobre la fortaleza del mercado laboral estadounidense y, por tanto, sobre la probabilidad de que la Fed modifique su postura. Un dato más débil de lo esperado podría reavivar las apuestas por recortes de tasas y ofrecer soporte al oro; un resultado sólido reforzaría la narrativa de tasas elevadas por más tiempo.

Desempeño de otros metales preciosos

La plata fue la excepción positiva del día al avanzar un 1,9 % hasta 59,42 dólares la onza. Sin embargo, tanto la plata como el platino y el paladio cerraron el trimestre y el mes con pérdidas. El platino bajó un 1,6 % a 1.549,47 dólares, mientras que el paladio retrocedió un 0,6 % hasta 1.206,17 dólares. La divergencia de la plata sugiere que algunos inversores están utilizando el metal como alternativa más accesible dentro del complejo de metales preciosos, aunque la tendencia general sigue dominada por la aversión al riesgo derivada de las tasas de interés.

El análisis de los flujos de inversión muestra que los fondos cotizados respaldados por oro han registrado salidas netas durante las últimas semanas, coherente con la rotación hacia activos que ofrecen rendimiento. Esta dinámica, combinada con la fortaleza del dólar, ha amplificado la presión bajista sobre el metal.

En conjunto, el comportamiento del oro refleja un ajuste ordenado pero significativo de las expectativas de política monetaria en un entorno geopolítico todavía incierto. Los próximos datos de empleo serán determinantes para definir si el metal encuentra un suelo o si las pérdidas se extienden en el corto plazo.

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