El dólar mayorista pierde ante la inflación en julio

El dólar mayorista cerró julio en 1.485 pesos tras tres jornadas consecutivas de retroceso, con un volumen operado de 686,2 millones de dólares en el segmento contado. La baja de tres pesos en la última rueda redujo la ganancia mensual a apenas 0,2 por ciento, insuficiente para igualar la inflación estimada en torno al 1,9 por ciento. Este resultado marca el regreso del tipo de cambio a una posición de pérdida frente al proceso de desinflación, un escenario que el Banco Central parece tolerar mientras prioriza la estabilidad de precios.

El ancla cambiaria y la prioridad antiinflacionaria

El contrato de dólar futuro para agosto se ubica en 1.515 pesos, mientras el techo de la banda superior se ampliará a 1.879,92 pesos según la inflación minorista de junio. La distancia entre ambos niveles revela que el esquema de bandas sigue vigente y que cualquier aceleración del dólar mayorista podría activar intervenciones. Analistas como Gustavo Quintana destacan que la semana final de julio mostró una caída de 12 pesos, contrastando con el alza de 19 pesos de la semana previa. Esta alternancia sugiere que el Banco Central administra la volatilidad sin abandonar el objetivo de desacelerar los precios.

El dólar al público se mantuvo estable en 1.510 pesos en el Banco Nación, mientras el blue descendió cinco pesos hasta 1.560. La brecha entre ambos mercados se mantiene controlada, aunque el avance mensual del blue alcanzó 3 por ciento, superior al del tipo de cambio oficial. Esta diferencia alimenta la percepción de que el cepo sigue cumpliendo un rol de contención, al tiempo que las tasas cortas en pesos comienzan a ofrecer rendimientos más atractivos para operadores tácticos.

Diversificación de divisas más allá del ciclo agrícola

El superávit comercial del primer semestre alcanzó 13.923 millones de dólares, superando el resultado de todo 2025. El crecimiento de las exportaciones energéticas y mineras explica parte de este saldo y reduce la dependencia histórica del sector agropecuario. Emilio Botto, de Mills Capital, señala que esta diversificación disminuye la estacionalidad de los ingresos de dólares y aporta mayor previsibilidad al flujo de divisas. La menor volatilidad resultante fortalece la capacidad del Banco Central para sostener el esquema de bandas sin necesidad de intervenciones masivas.

Sin embargo, la recuperación de la actividad doméstica sigue siendo desigual. Sectores rezagados y el consumo enfrentan dificultades para recuperar dinamismo, un factor que cobra relevancia ante las próximas elecciones. El debate sobre el mix de políticas se centra en cómo mantener la desaceleración de la inflación sin sacrificar la reactivación de actividades que aún no han retomado el ritmo previo a la crisis.

El financiamiento corporativo en dólares gana terreno

Las emisiones de obligaciones negociables en dólares sumaron 8.285 millones en el primer semestre de 2026, un 13,3 por ciento más que un año antes. Francisco Vignati, de Cohen Aliados Financieros, observa que el instrumento dollar-linked perdió atractivo mientras las emisiones PyME y los fideicomisos recuperaron protagonismo. Las provincias y la Ciudad de Buenos Aires colocaron deuda externa por cerca de 4.900 millones de dólares desde noviembre de 2025, el ritmo más alto desde 2017. Este flujo de financiamiento externo reduce la presión sobre el mercado cambiario oficial y ofrece a las empresas una fuente de recursos menos dependiente del crédito local.

El sector de utilities aparece como una de las pocas excepciones donde los spreads aún ofrecen rendimientos atractivos, respaldados por la normalización tarifaria y la mejora de los fundamentos operativos. En cambio, gran parte del mercado de bonos corporativos ya cotiza con spreads ajustados, lo que limita el margen para nuevas colocaciones sin deteriorar la percepción de riesgo.

Posturas de los distintos actores y tensiones latentes

El Banco Central privilegia la desinflación y mantiene abierta la posibilidad de reforzar las herramientas de intervención si la volatilidad externa se intensifica. Adcap Grupo Financiero advierte que el superávit comercial sigue reforzando las cuentas externas, pero que una aceleración de la demanda de dólares podría alterar este equilibrio. Los exportadores de energía y minería valoran la estabilidad cambiaria que permite planificar inversiones de largo plazo, mientras que los importadores enfrentan costos más predecibles pero márgenes ajustados por la inflación residual.

Los gobiernos provinciales, por su parte, aprovechan el acceso a mercados internacionales para financiar obras e infraestructura sin competir directamente con el Tesoro nacional por el crédito interno. Esta estrategia reduce la presión sobre las tasas en pesos, aunque también incrementa la exposición a variaciones del tipo de cambio en el mediano plazo. Los analistas de Cocos Capital destacan que seis jurisdicciones ya realizaron colocaciones desde fines de 2025, un ritmo que podría sostenerse mientras las condiciones externas permanezcan favorables.

Riesgos externos y escenarios para el segundo semestre

La combinación de cepo activo y tasas en pesos a la baja ha impulsado el mercado de obligaciones negociables, pero cualquier endurecimiento de las condiciones financieras globales podría revertir el flujo de capitales hacia los mercados emergentes. Un repunte de la volatilidad externa obligaría al Banco Central a decidir entre defender el nivel del dólar o permitir un ajuste que afecte la trayectoria de la inflación. Además, la dependencia de las exportaciones energéticas introduce un nuevo factor de riesgo: caídas sostenidas en los precios internacionales del petróleo o el gas podrían erosionar el superávit comercial más rápido de lo previsto.

El debate sobre el ritmo de apertura cambiaria continúa. Quienes defienden mayor flexibilidad argumentan que la acumulación de reservas y la diversificación de divisas ya justifican pasos adicionales. Quienes priorizan la desinflación sostienen que cualquier relajación prematura podría reactivar expectativas de devaluación y complicar el control de precios en un año electoral. El resultado de estas tensiones determinará si el dólar mayorista mantiene su ritmo actual de ajuste o si se acelera antes de fin de año.

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