El dólar estadounidense cerró este 4 de agosto en un promedio de 24 pesos cubanos al tipo de cambio oficial, según datos de Dow Jones. La cotización representa un aumento del 0,41% frente al cierre previo, situado en 23,9 pesos por dólar, en una jornada que confirmó la tendencia ascendente observada durante los últimos días.
En el balance de corto plazo, la moneda estadounidense acumuló una subida del 0,13% durante la última semana. La variación interanual fue más moderada, con un incremento del 0,07%, lo que apunta a una evolución contenida en términos estadísticos, aunque el comportamiento de la divisa sigue teniendo una importancia directa para los precios, la disponibilidad de bienes y el acceso a productos y servicios en Cuba.
Una cotización oficial con señales de mayor volatilidad
El indicador de volatilidad del dólar frente al peso cubano se ubicó en 3,81%, por encima del nivel de referencia del 3,58%. La diferencia es limitada, pero refleja un leve aumento de la inestabilidad en el mercado cambiario. En una economía con restricciones de liquidez y dificultades para generar divisas, pequeñas variaciones en la cotización pueden ampliar la incertidumbre de empresas, consumidores y actores vinculados al comercio exterior.
La tasa publicada corresponde al mercado oficial y no necesariamente resume todas las operaciones que se realizan en la economía cubana. La coexistencia de distintos circuitos de acceso a divisas, junto con la dolarización creciente señalada por las propias autoridades, hace que el valor oficial tenga una capacidad limitada para describir por sí solo el costo efectivo de importar, ahorrar o adquirir determinados productos.

El Gobierno prevé un crecimiento limitado en 2026
La evolución cambiaria se produce mientras el Gobierno cubano proyecta un crecimiento económico del 1% para 2026. La meta coincide con la previsión formulada para el año anterior, que finalmente no se alcanzó debido a la contracción del producto interno bruto. El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, advirtió que el país operará en un contexto de “economía de guerra”, marcado por amenazas, riesgos y tensiones que podrían intensificarse.
Las autoridades vinculan la expectativa de recuperación con un mejor desempeño del turismo y de los servicios de exportación, especialmente los servicios médicos. Ambos sectores son considerados fuentes relevantes de ingresos en divisas, aunque su capacidad para compensar la debilidad de otras actividades dependerá de la llegada de visitantes, la demanda internacional y las condiciones financieras que enfrente la economía nacional.
El programa económico contempla además un aumento del 10% en los precios del mercado formal. De cumplirse, supondría una reducción de cinco puntos porcentuales respecto a la inflación interanual registrada al cierre de 2025, que alcanzó el 14,07%. La previsión, sin embargo, se enfrenta a problemas de abastecimiento y a la presión que ejercen los costos de las importaciones sobre la oferta interna.
Déficit fiscal y obstáculos estructurales
El déficit fiscal estimado para 2026 asciende a 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a unos 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial utilizado para las empresas. El monto es similar al del año anterior y revela que el objetivo de estabilizar las cuentas públicas continúa condicionado por la baja capacidad de generación de ingresos y por las necesidades de financiamiento del Estado.
Entre los principales obstáculos reconocidos por las autoridades figuran la escasez de productos básicos, los apagones, la inflación elevada, la dolarización creciente y la migración. Estos factores se refuerzan entre sí: la falta de producción y de divisas limita la oferta, la menor oferta presiona los precios y el deterioro del poder adquisitivo incentiva la búsqueda de ingresos en moneda extranjera o la salida del país.
La economía cubana se contrajo un 11% entre 2020 y 2024. En este último año, el PIB retrocedió un 1,1%, con lo que acumuló dos años consecutivos de caída. El dato coloca la previsión de crecimiento del 1% para 2026 ante un desafío significativo: incluso si se alcanzara, representaría una recuperación parcial frente a la pérdida de actividad acumulada, no un retorno inmediato a los niveles previos.
Inversión extranjera como vía de recuperación
Para ampliar sus fuentes de financiamiento, el Gobierno ha insistido en la necesidad de atraer inversión extranjera. Las autoridades prometen un entorno “más dinámico y transparente”, con mayores facilidades y garantías para los inversores. No obstante, también reconocen que las dificultades financieras internas, la complejidad del contexto internacional y las limitaciones del mercado doméstico pueden frenar la llegada de nuevos capitales.
La efectividad de esa estrategia dependerá de que las promesas se traduzcan en condiciones operativas previsibles, acceso a divisas y capacidad para repatriar beneficios. En ausencia de una mejora sostenida en esos ámbitos, la inversión podría concentrarse en sectores específicos, sin resolver por sí sola los problemas de productividad, abastecimiento y generación de ingresos que explican parte de la presión cambiaria.
Del peso convertible a la unificación monetaria
El peso cubano es la moneda de curso legal y se divide en 100 centavos. Desde el 1 de enero de 2021 dejó de existir el peso cubano convertible como moneda de curso legal, en el marco del llamado “Día Cero” de la unificación monetaria. Aunque el convertible conservó valor legal en determinados contextos, dejó de aceptarse para el pago habitual de bienes y servicios.
Antes de esa reforma, la relación entre ambas monedas había variado. En 2002 se situaba en 21 pesos cubanos por cada peso convertible y posteriormente llegó a 26. En abril de 2005, el Gobierno estableció una tasa de 25 pesos cubanos por peso convertible, mientras este mantenía una paridad de uno a uno con el dólar, acompañada entonces por un impuesto del 10% sobre el cambio de la moneda estadounidense.
La unificación monetaria fue interpretada por sectores de la población como una devaluación, mientras que las autoridades la presentaron como una actualización de la relación cambiaria oficial, fijada en 24 pesos cubanos por dólar. La escasez de divisas y la demanda acumulada también impulsaron mercados informales, donde el valor del dólar llegó a apartarse ampliamente de las tasas oficiales.
El sistema monetario cubano cuenta actualmente con monedas de 1, 2, 5 y 20 centavos, además de piezas de 1, 3 y 5 pesos. Los billetes están denominados en 1, 3, 5, 10, 20, 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos. La cotización de cierre conocida este martes mantiene al dólar en 24 pesos en el mercado oficial, pero su impacto económico seguirá dependiendo de la inflación, la oferta de bienes y la disponibilidad real de divisas.
