Washington impuso de forma preliminar cuotas compensatorias de entre 3.37% y 5.28% a las fresas frescas de invierno de México, en una investigación por presunto dumping. La medida golpea un flujo comercial ya consolidado: entre noviembre de 2022 y marzo de 2023, México envió unas 188 mil toneladas, y para la temporada 2024-2025 la cifra subió a cerca de 200 mil toneladas, sin que el valor total del negocio se moviera mucho, en torno a 930 millones de dólares.

Presión en el mercado
El caso fue impulsado por productores de Florida, que sostienen que el avance de la fresa mexicana ha deprimido el mercado interno. Aunque las cuotas anunciadas quedaron muy por debajo del 18% que algunos anticipaban, el fondo del conflicto sigue abierto: Estados Unidos quiere determinar si las exportaciones mexicanas entran por debajo de su valor real y si eso justifica sanciones más duras.
La decisión final llegará el 8 de enero de 2027 y definirá si las tasas se confirman, suben o se eliminan. Para los exportadores mexicanos, el riesgo no está solo en el monto preliminar, sino en el precedente que pueda fijar para un mercado estadounidense que concentra gran parte de la demanda de esta fruta.
