EE. UU. y México: crisis sin ruptura

Tensión controlada

El retiro de la visa a Andrés Manuel López Beltrán elevó el tono político entre México y Estados Unidos, pero no frenó la cooperación operativa. Morena habló de “injerencia” y la Embajada respondió que la visa es un privilegio, no un derecho, en un intercambio que marcó distancia pública sin cerrar los canales de trabajo.

La señal de fondo es más relevante que el choque. Washington insistió en que la relación bilateral sigue produciendo resultados, mientras México mantuvo la colaboración en seguridad y calibró su postura para no convertir una disputa puntual en un costo estratégico. Con un comercio bilateral de 872.8 mil millones de dólares en 2025, cualquier escalada retórica tendría efectos más allá del debate político.

La decisión de Claudia Sheinbaum de autorizar la asistencia de Omar García Harfuch a una reunión organizada por la DEA en Argentina confirmó ese equilibrio: firmeza pública, pragmatismo institucional y continuidad en los temas sensibles. En una relación tan interdependiente, la clave no es evitar la crisis, sino impedir que una crisis táctica degrade la cooperación que sostiene seguridad, comercio y estabilidad.

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